Mostrando entradas con la etiqueta Enfermedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Enfermedad. Mostrar todas las entradas

La historia de Dick y Rick Hoyt

Se llaman Dick y Rick Hoyt, Dick (de 65 años) es el padre de Rick, que tiene parálisis cerebral, ya que al momento de su nacimiento su cordón umbilical se le enredó en su cuello, lo que le cortó la circulación de oxígeno y sangre al cerebro durante algunos minutos.Desde el principio los doctores daban un pronóstico más que reservado sobre el futuro intelectual del niño. Mas su padre y su madre estaban decididos a criarlo como una persona completamente normal. Sus padres tuvieron dos hijos más, y estaban convencidos de que Rick era tan inteligente como sus hermanos, ya que siempre quiso estar incluido en cualquier actividad, y sus padres hasta le enseñaron el alfabeto. Pero las autoridades de diferentes escuelas pensaban diferente, ya que pensaban que como no podía hablar no iba a poder entender.
Sin embargo, un grupo de ingenieros de la Universidad de Tufts, al haber visto un poco de evidencia de la inteligencia de Rick, le contaron un chiste, y según Dick (su padre, por si se les habia olvidado):
Rick se carcajeó. Entonces ellos entendieron que si podía comunicarse.
Estos ingenieros crearon una computadora interactiva con la cual Rick podía escribir con leves movimientos de su cabeza. El sistema funcionaba en pocas palabras con todo el alfabeto desplegado en la pantalla, Rick movía un cursor de letra en letra hasta llegar a la que quería usar, y con un movimiento de la cabeza la seleccionaba. Sus padres se sorprendieron al leer las primeras palabras de su hijo: “Go Bruins”, cuando en esos momentos los Bruins disputaban la Stanley Cup de hockey de los Estados Unidos, y se dieron cuenta que su hijo seguía con ellos los partidos.

En 1975 Rick fue aceptado por fin en una escuela pública, y convenció a su papá de competir en un maratón junto a él en beneficio de un jugador local de lacrosse que sufrió una parálisis debido a un accidente. Su papá nunca fue un corredor de largas distancias, pero aceptó a competir empujando a Rick de su silla de ruedas. Terminaron de últimos, pero consiguieron su victoria.
Poco a poco fue compitiendo en más eventos, y aunque al principio la actitud de sus “rivales” era intolerante, en siguientes competencias ellos más bien le deseaban éxitos y hasta hacían apuestas con él y su padre (siempre con la intención de hacerlo sentir uno más).
Después de cuatro años de maratones, Rick convenció a su padre de correr en una maratón, aunque su padre no sabía nadar ni se montaba en una bicicleta desde los 6 años de edad. Por este motivo su papá entrenaba hasta 5 horas diarias 5 veces a la semana, una de las razones por la cual Rick considera a su padre su modelo a seguir. En su primer triatlón , en un Día del Padre, terminaron penúltimos.
Para las triatlones, su padre corre empujando la silla de ruedas, pedalea con Rick sentado sobre una silla especial y nada con un bote inflable pequeño, pero pesado y estable (donde Rick se encuentra acostado) amarrado a su cuerpo. Y Rick nunca se sintieron con ninguna discapacidad cuando competían. De hecho, muchos competidores al pasarles a la pareja le decían: “Vamos Rick”; o “Ayuda a tu papá Rick”… y cuando la pareja pasaba a competidores, también decían: “De no ser por vos no estaríamos compitiendo”.
Rick se graduó de la Universidad de Boston como educador especial. Además trabaja en el Boston College desarrollando un sistema con el cual otras personas con parálisis cerebral pueda moverse en una silla de ruedas con movimientos de sus ojos, conectado a una computadora.
Ahora el Equipo Hoyt no solo compite atléticamente, sino que imparten charlas motivacionales alrededor de su país. Página oficial: http://www.teamhoyt.com/

Read more...

Adriana Macías

Perfectamente arreglada, coqueta, tiene un pedicure envidiable. A uno se le olvida a los cinco minutos que no tiene brazos.
Adriana Macías (Guadalajara, Jalisco) escribió el libro Abrazar el éxito, donde contaba la historia de su vida, cómo fue aceptarse con su discapacidad y cómo la veían sus papás. A raíz del éxito de ese volumen, nació La fuerza de un guerrero, donde narra la historia de un héroe fantástico, que en su camino conoce a personajes singulares: un joven que escucha con el corazón, a otro que lee con las manos, uno que se mueve entre sombras y a una niña que hace magia con los pies.
-Tu que has vivido con discapacidad toda tu vida, ¿cómo has notado el cambio de la sociedad hacia las PcD?
-Ha habido muchos cambios. Desde la entrada del Teletón se hizo mucha difusión de la discapacidad porque antes era no hay que hablar de eso. Ahora la actitud que tienen las personas sí es diferente, pero nos falta mucho por hacer y qué padre que sigamos teniendo metas. Qué bueno que entre más tengamos más querramos. El Teletón ayudó mucho, pero también la labor de los papás que desde antes se hacía, la labor de muchas asociaciones.
Adriana tiene cuatro meses de casada. Me enseña feliz su anillo que está, junto con el de compromiso, en su dedo anular del pie. Se casó el 26 de abril, un día después de cumplir 30 años. Su esposo, Juan Medina, no tiene discapacidad pero siempre se ha interesado en ese mundo. Sus mejores amigos son un sordo y un invidente.
-Me contrató para dar una conferencia sobre discapacidad. Yo estaba viviendo un proceso de superación de un rompimiento donde ya tenía anillo de compromiso y todo. De repente el chico me dijo: lo pensé bien y no me quiero casar con una persona con discapacidad. Que tal que mis hijos nacen como tu, o si necesito que un día de emergencia me planches una camisa y no vas a poder o si se me antoja un guiso y no vas a poder hacerlo. Fue fuerte, un año difícil. Estuve deprimida, pensé que a la mejor no me tocaba casarme, sino compartir otro tipo de cosas. Fui a una comida con Juan, yo pasé por él en un taxi. Cuando lo conocí, que en ese entonces tenía 29 años dije: con este me caso.
Desde la primera ocasión quedé enamoradísima de él. Tenemos muchos proyectos en conjunto, muchos sueños parecidos. Pero yo estaba superando el proceso, la mamá de Juan acababa de fallecer, estaba un poco triste. Fue un año difícil y de apoyarnos juntos, después de eso nos hicimos novios, cinco años de novios y nos casamos. Juan nunca ha visto mi discapacidad como un obstáculo.
En esa ocasión el mesero le dijo que por favor bajara los pies de la mesa. Cuando se dio cuenta de que era porque no tenía brazos, se apenó mucho. Pero ella, cuando se topa con alguien así, les dice lo mismo:
-Pues mire, la cuestión es que no tengo brazos, pero si se sienta aquí y me da de comer en la boquita, ¡yo feliz! Yo soy muy autosuficiente: me peino, me maquillo, la ropa que traigo hoy, yo me la puse. Cuando necesito usar traje sastre y hay cierres y broches algunos no me los puedo poner, pero él me ayuda. Los dos llevamos la casa muy bien. A veces yo lavo los trastes, a veces él. ¡Ya hubo un día una emergencia y sí le planche la camisa, sí se le antojó algo de comer y sí se lo cociné!
-¿Planean tener hijos?
-Sí, yo quisiera tener uno; Juan dice que 18... Yo le digo que si cada libro es un hijo sí, pero 18 de carne y hueso... Ya iremos viendo. Quizá si viene uno, ya me animo por el segundo. Yo tengo visualizada a una niña, ¡para peinarla y vestirla de rosa, mi color favorito!
-¿Ejerces como abogada?
-Ahorita poco. Reviso contratos. Mis propios contratos para las conferencias, los libros. O cuando Juan tiene algún proyecto o va a registrar algo a derechos de autor. Soy abogada corporativa, pero ya no tengo tanto tiempo por las conferencias, que me gustan tanto. El tiempo libre estoy con mi familia. Mi tesis fue una propuesta de ley para salvaguardar los derechos de las personas con discapacidad, antes de que existiera ninguna.
Pero la vida la llevó a otro lado.
-Siempre les digo que cuando vean a Adriana se vayan con este mensaje: si Adriana que no tiene brazos intenta ser feliz, ayudar y hacer un sueño realidad, yo puedo ser el triple de feliz, ayudar el triple y realizar el triple de los sueños. Mis papas siempre me dijeron que mi discapacidad nunca iba a ser un impedimento para lo que yo quisiera hacer. Creo que los papás en algún momento tienen que sacar la valentía para no sobreproteger a los hijos. Creo que mis papás estaban aterrados. ¿Si a cualquier joven le puede pasar algo, imagínate a una chica sin brazos en la calle, sola y en un mundo no adaptado para una persona con discapacidad. No había tanta concienca como la hay ahora. Pero ellos sabían que si pasábamos ese momento difícil, me iba a forjar mucha confianza. Era la única persona con discapacidad en la Universidad y para mi fue terrible. Pero al ver que mis compañeros lo único que querían era estudiar , era diferente, algo que no esperaban ver. Acepté que tenían derecho a voltearme a ver. Me dio una contractura muscular y dejé de usar las prótesis que usaba en los brazos. Decidí que no iba a perder un cuatrimestre por no poder llevar mis prótesis. Eran un estorbo. Sin las prótesis me sentía desnuda. Pero mis amigos me dijeron: ‘Oye Adriana, hoy sí se te hizo tarde... ¡hasta las prótesis se te olvidaron!'. Esa broma rompió el hielo. Si puedo hacer las cosas mejor con los pies, ¿porqué me angustio tanto?
En una ocasión, a los 15 días de estar haciendo mi servicio social, en el Tribunal Fiscal, la juez cumplió años y me invitaron a un desayuno de la jefa. Y fui... Hasta que llegué me acordé: ¿si yo no como sola en el restaurante, qué voy a hacer? ¿Cómo le voy a decir a mi jefe que me tiene que dar de comer en la boca si tengo 20 años? Tenía pánico. Pero todos estaban tan acostumbrados a verme hacer las cosas con los pies en el tribunal, que me quité los zapatos. Lo primero que tomé fue una taza. Y todos platicaron, en la convivencia, me voltearon a ver pero ya. Me cayó el veinte que la del pánico era yo, la frustrada soy yo. A la gente le da igual como comes, siempre y cuando no le quites de su plato sin permiso.
Doy conferencias y cursos de trabajo en equipo, de calidad. Tengo una conferencia para puras mujeres, donde me voy maquillando poco a poco, se llama "Poder femenino"... Otra que se llama "Del reino animal al mundo empresarial", las estrategias que usan todos los animales para sobrevivir, para hacer estrategias de cazar a sus presas, de protegerse entre ellos y salir adelante como analogía para los empresarios. Escribo para Libre Acceso, en su página, una columna que se llama "Las Andanzas de Adriana" sobre qué tan accesibles son los lugares.
Cuando era niña, pensaba que me iban a salir los brazos cuando creciera. Así como me crecía el pelo, o me salieron los dientes.
Aparte de escribir la segunda parte de La fuerza de un guerrero y quizá más, le encantaría escribir sobre vivir en pareja teniendo una discapacidad. "Me gustaría escribir sobre eso, pero quiero madurar más... Me encantaría escribir un libro, ya que sea mamá, que se llame: ‘Cómo educar a tu hijo con las patas y no morir en el intento'.
"Mi fuerza no nada más es mía, es de mis papás que decidieron tratarme igual que a mi hermana Eloísa. Eso me salvó la vida". Así como podía yo disfrutar y jugar, también sacudía las figuritas de porcelana de mi mamá... Cada día eran menos".
Testimonio de Juanita Hernández de Macías (su mamá)
Desde bebé empezó a agarrar su biberón con los pies y esa fue la luz para nosotros. Dijimos: ahí la vamos a apoyar, todo se lo dábamos en los pies. También tenia sus tareas y responsabilidades en la casa. Fue risueña desde muy chiquita y creo que esa sonrisa fue la que le abrió todas las puertas y le ayudó a que los niños en lugar de que la molestaran, la apoyaran.
En ese tiempo nos sentíamos solos en el mundo, que éramos los únicos con ese reto. Era 1978 cuando nació Adrianita. Encontramos el Centro de Rehabilitación mexicano que lo patrocinaba O'Farrill. Ahí recibimos un poco de apoyo para las prótesis, pero en ese tiempo la tecnología no había avanzado tanto.
En ese tiempo no había terapias para papás, me da gusto que ahora sí. Mi esposo y yo trabajábamos y nos dividíamos llevar a Adrianita a sus terapias.
En nuestro afán de ponerle algo que según nosotros le faltaba, convencimos a los doctores de que le hicieran unas prótesis de bebé que tenemos de recuerdo. Era difícil convencerla de que las utilizara. Pero ella es muy buena para hacer tratos y nos dijo: sólo las voy a utilizar para ir a la escuela, pero en la casa, uso mis pies como siempre. Y aceptamos, ella tenía que decidir también.
Dudamos sobre llevarla a una escuela regular o si darle clases en casa porque no había muchas opciones de escuelas especiales. Pero si hacíamos esto último, la íbamos a apartar del mundo. Fuimos a platicar con los maestros para que la aceptaran, fue difícil. Decían que la podían lastimar. Hasta dijeron que podrían bajar el nivel académico por aceptar a una niña con discapacidad, aunque no se utilizaba ese término entonces.
Aparte de los exámenes normales, también le hacían pruebas de psicología, de escritura. Las pasaba y ya no tenían argumentos para no recibirla y siempre con buenas calificaciones.Su hermana siempre fue muy unida a ella, es un año mayor. En el recreo siempre andaban juntas, sin que nosotros se lo pidiéramos, ella agarró el rol de mamá chiquita.
Yo sabía que era bueno que se enfrentara a las cosas sola, solo la encomendaba mucho con Dios y con la Virgen. Cuando se casó sentí mucha felicidad, es un sueño realizado, sólo me daba temor que se arriesgara a cosas por quedar bien, que la pusieran en peligro. Como en la estufa. Pero veo que Juan la apoya mucho, es muy paciente. Ya se me esta quitando la preocupación porque él la cuida. Viven a cuatro casas de la nuestra. Lo importante es la preparación, la fe. Y la paciencia. A mi me importa que ella sea feliz.




Adriana Macías. Página web: www.adrianamacias.com

Read more...

Mercedes García Laso

La psicología de la número uno
Mercedes García Laso, paralítica cerebral con una minusvalía física superior al 65%, ha obtenido el primer puesto en las pruebas para Psicólogos Internos Residentes (PIR)


La vida es dura... ¡Aunque también muy excitante!», exclama con el mismo entusiasmo con el que emprende cada nuevo reto. Y ella lo sabe mejor que nadie. Aquejada por una minusvalía física superior al 65% a consecuencia de una parálisis cerebral, Mercedes García Laso no se rinde ante nada y hasta el circense «más difícil todavía» se queda muy corto cuando se 'tira' de tópico para intentar describir sus épicas hazañas en los campus españoles.
Y es que en un país en el que, para sonrojo nacional, el porcentaje de estudiantes discapacitados que consiguen matricularse en la Universidad suele rondar el 2%, esta joven riojana de 31 años no sólo ha logrado licenciarse con brillantez en dos titulaciones de ciclo largo, Psicología y Farmacia -por Salamanca y Navarra, respectivamente- sino que acaba de obtener el primer puesto en las recientes pruebas para Psicólogos Internos Residentes (PIR), a las que se presentaron más de 2.000 aspirantes.
«¿A quiénes les voy a dedicar este número uno en el PIR? Lo tengo muy claro: a quienes estén dispuestos a 'acogerme' para hacer la residencia... ¡Soy puro pragmatismo!», asegura haciendo gala de su extraordinario sentido del humor.
Ahora mismo todo son enhorabuenas y reconocimientos públicos, bonitas palabras que llegan tras demasiados años de obstáculos en su lucha diaria por la superación personal: «Nací en 1975 y si la gente como yo se encuentra con muchas dificultades todavía hoy en día, pues imaginad cómo eran las cosas por aquel entonces. La verdad es que no he tenido grandes problemas, pero sí que he pasado por varias experiencias negativas en el pasado», cuenta García Laso. Sin embargo, todo aquello es ya agua pasada, son vivencias que prefiere «no tener que recordar, ni volver a hablar sobre ellas».
De lo que jamás se olvidará es del enorme apoyo que le prestaron «tanto en la Universidad de Navarra, donde estudié la carrera de Farmacia -allí completó uno de los cinco mejores expedientes académicos de su promoción- como en la de Salamanca», en la que se licenció en Psicología el año pasado, con un 3,2 sobre cuatro como nota media.
Vencido -y a lo grande- el escollo del PIR, está deseando completar los tres años de residencia que le esperan para poder dedicarse en cuerpo y alma al ejercicio de su auténtica vocación profesional, la terapia psicológica: «Ya tuve la oportunidad de comprobar que soy capaz de hacerlo bien en las prácticas que realicé en un centro de salud. No obstante, soy consciente de que necesitaré algunas adaptaciones debido a mis dificultades manuales».

FILOSOFÍA VITAL. Antes de alcanzar su próxima meta -que no la última-, esta joven riojana tendrá que conseguir sacarse «el título de Especialista en Psicología Clínica (al igual que un médico necesita el de Oftalmólogía para poder operar ojos) y éste se obtiene tras tres años de ir rotando por diferentes servicios sanitarios, lo cual complica bastante las adaptaciones del puesto de trabajo. ¡Confiemos en que todo me vuelva a salir bien!».
García Laso comprende que su testimonio podría servir de acicate para que cualquier persona en circunstancias similares a las suyas no arrojara la toalla y siguiera luchando por lo que más desea. Sin embargo, se muestra algo reacia a desempeñar el papel de consejera: «Tengo una filosofía que a mí me vale y que la quiero compartir con el suplemento CAMPUS por si le sirve a algún lector... ¡pero nada más! Creo que se trata de cuestiones demasiado íntimas y, como se suele decir en estos casos, no puedes ponerte en la piel de nadie hasta que no lleves durante tres lunas sus zapatos. Además, cada persona es 'incomparable' desde el punto de vista de que '' es única y '' no se puede comparar con otras».
Pudor o modestia a un lado, esta joven psicóloga, natural de Logroño, da muestra de las dotes que deberá poner a prueba muy pronto en el ejercicio diario de su profesión y explica que cuando se fija un objetivo trata de ir «directa hacia él, pero si aparecen obstáculos infranqueables o que simplemente no me merece la pena superar en ese momento, me busco otro propósito y sigo siempre avanzando hacia adelante mientras disfruto del camino».
Y es que ella ya aprendió hace mucho que una retirada a tiempo también puede considerarse como una victoria: «Esforzarse en conseguir algo es positivo siempre y cuando no se convierta en una obsesión, algo que puede llegar a resultar tremendamente peligroso. En mi opinión, lo importante es intentar ser feliz, todo lo demás resulta secundario». Tras pasar épocas tremendamente duras, esta particular forma de tomarse los acontecimientos que le va deparando la vida ha llevado a Mercedes García Laso precisamente al lugar al que quería arribar y por eso confiesa sentirse «muy a gusto conmigo misma».

EL VALOR DEL ESFUERZO

«Estoy dispuesta a esforzarme mucho para poder dedicarme a mi profesión», afirma Mercedes García Laso. La palabra esfuerzo es una de las que más presencia tienen en su vocabulario personal. Nacida en Logroño en 1975, el relato de su vida está plagado de afán de superación y amor propio, cualidades que le han permitido licenciarse en dos carreras con brillantes expedientes académicos y obtener la primera plaza en las pruebas para psicólogos residentes. Su tremendo empuje también la ha llevado a dominar dos idiomas -inglés y francés-, a sacarse (¡y a la primera!) el carné de conducir y a colaborar con varias ONG. Pero eso no es todo. García Laso es una asidua de los talleres de teatro, acostumbra a participar como ponente en mesas redondas sobre discapacidad y también publica artículos de opinión en diversos medios de comunicación. El caso es no parar.

SE PRESENTARON A LAS PRUEBAS 2.000 CANDIDATOS
UNA PARALÍTICA CEREBRAL CONSIGUE SER LA PRIMERA EN UNAS OPOSICIONES PARA PSICÓLOGO


La riojana Mercedes García Laso, que tiene una parálisis cerebral de nacimiento y una discapacidad del 80%, ha logrado el número uno en las oposiciones para Psicólogos Internos Residentes (PIR). A estas pruebas, se presentaron más de 2.000 licenciados.
"Nunca me he rendido ante las dificultades", ha señalado García. dispuesta ejercer su profesión por encima de todo porque "lo que me hace ilusión es trabajar".
Mercedes García Laso, nacida en Logroño hace 31 años, tiene un expediente académico envidiable, con licenciaturas en Farmacia -con uno de los cinco mejores expedientes de su promoción en la facultad de Pamplona- y Psicología en Salamanca.
"No me gusta estudiar, pero siempre he sido buena en ello", confiesa la psicóloga.
Su etapa universitaria le "cambió la vida"
La universidad ha sido el lugar en el que, probablemente, más ha podido demostrar la fuerza de su carácter y su afán para superar las dificultades de movilidad y para escribir.
Una silla de ruedas eléctrica y el ordenador le facilitaban el trabajo "y también las amigas con las que vivía me ayudaban cuando necesitaba algo" aunque "al hacer algún papel o hablar con un profesor nadie podía ayudarme, eso es algo personal".
"La universidad me cambió la vida", asegura, ya que a los 19 años superó "la etapa más difícil, la adolescencia" cuando no se "atrevía ni a bajar a comprar el pan, por vergüenza".
Antes "había sido una niña muy alegre, no tuve problemas con los otros niños" aunque admite que "estaba todo el día por el suelo".
La psicología, su verdadera vocación
Después del instituto estudió Farmacia en Pamplona "pero ya antes de acabar vi que no era lo mío, porque para mí hubiese sido muy difícil trabajar en una farmacia", afirma.
En su estancia en la Universidad de Navarra descubrió su vocación de psicóloga, "porque la gente venía a hablar conmigo, me contaba sus problemas y yo no sabía por qué" quizás porque "tengo empatía, me pongo en el lugar del otro".
"Desde entonces empecé a leer sobre psicología y una amiga que ya ejercía esa profesión me habló de su trabajo". Convenció a sus padres para matricularse en Psicología en la Universidad de Salamanca, carrera que finalizó en tres años y medio "aunque no me convalidaron ni una asignatura".
"Me lo tomé como un trabajo" y "no tuve la típica vida de estudiante entre semana" aunque "los fines de semana sí salía, ¡estaba en Salamanca!", exclama, en alusión al ambiente estudiantil de la ciudad castellana.

MERCEDES GARCÍA LASO NÚMERO 1 DEL PIR

«Mi virtud es que soy responsable y sé cuáles son mis obligaciones»
La riojana Mercedes García, que sufre parálisis cerebral, consigue el número uno en las pruebas para psicólogos residentes (PIR)

Mercedes García Laso, logroñesa de 31 años, ha conseguido el número uno de entre más de dos mil aspirantes en las pruebas para Psicólogos Internos Residentes (PIR), el equivalente al MIR médico. El lunes pasado conoció la nota. Pero en el ya meritorio éxito de Mercedes, se da además una circunstancia excepcional: la joven sufre una parálisis cerebral que le provocó una minusvalía física del 65%. Mercedes tiene que usar a menudo silla de ruedas, pero sólo para sus desplazamientos largos. Tampoco puede escribir a la misma velocidad que sus compañeros, pero con la ayuda del portátil y de las fotocopias y con la comprensión de los profesores, ha sido capaz de llevar al día (más que al día) todos sus estudios.
Ahora, la joven riojana se encuentra en un momento crucial de su vida: debe elegir destino entre los 98 puestos ofertados para los PIR. Pero aún tiene dudas. «Por un lado, me gustaría estar cerca de Logroño (en la capital riojana no se ha convocado ninguna plaza). Pero por otro, quiero estar en un buen hospital donde pueda aprender cuanto más mejor», relata. Mercedes aspira a trabajar en terapia, aunque, al contrario que en el MIR, en el caso de los psicólogos existe una especialidad única, Psicología Clínica. La joven, que ya ha comenzado a informarse a través de sus profesores, visitará en las próximas semanas diferentes hospitales para conocer de primera mano sus posibles elecciones. «Tendré que decidir en abril», añade, mientras advierte de que su parálisis no le impide prestar terapia «perfectamente». Mercedes rechaza ser etiquetada como «ratón de biblioteca». Al contrario, se considera preparada para el lado práctico de su profesión y lo prueba con las ofertas de trabajo que recibió mientras vivió en EEUU y su frecuente participación en mesas redondas, conferencias y coloquios, donde suele ser invitada como ponente.

«Nerviosísima»

Mercedes se examinó del PIR el 20 de enero. Aunque las pruebas se realizan en todas las comunidades autónomas, las personas con discapacidad se desplazan a Madrid. Ella confiesa que estaba «nerviosísima» cuando se sentó a responder a las preguntas del examen. «Te lo juegas casi todo en un día: hay mucha gente y pocas plazas», agrega. Pero no tenía motivos para la inquietud: se había licenciado en la Facultad de Psicología de Salamanca seis meses antes con un expediente brillante, después de acabar la carrera en tres años y medio en lugar de los cinco pertinentes.
En el medio año previo al PIR, Mercedes ya había preparado las pruebas con un programa espartano y apuntes que llenaban una habitación. «Mi virtud es que soy responsable y sé cuáles son mis obligaciones», explica. La misma receta de esfuerzo que aplicó en Salamanca. «Yo me lo pasé muy bien los fines de semana, pero sabía que de lunes a viernes, estudiar era mi trabajo», cuenta.
Salamanca fue la segunda parada de Mercedes alejada de su nido familiar de Logroño. En 1994, la joven salió por primera vez a estudiar fuera, a Pamplona, donde se licenció de su primera carrera, Farmacia. «Durante el Bachillerato fui por Ciencias porque era más fácil y decidí hacer Farmacia. El primer año en Pamplona, compartiendo piso con cuatro personas, fue el mejor de mi vida. Me solté, me atreví a hablar con la gente; antes no bajaba ni a comprar el pan. Fue maravilloso y cada uno de los cinco años, mejor que el anterior», cuenta. Mercedes acabó la carrera con uno de los cinco mejores expedientes de su facultad en la Universidad de Navarra. «Pero pronto me di cuenta de que Farmacia no era mi verdadera vocación», sigue. Y como Mercedes cree que los sueños están para cumplirlos, desechando becas, 'másters' y trabajos, comenzó su aventura en Salamanca. Un brillante trayectoria saldada ahora con el penúltimo éxito: el número uno en unas pruebas que le abren las puertas al mercado laboral. Su próximo reto.

“Mi vocación es la terapia y estoy dispuesta a esforzarme mucho para dedicarme profesionalmente a ella”

- Mercedes García Laso, licenciada en Farmacia por la Universidad de Navarra y con una minusvalía del 65%, ha obtenido el número uno en el PIR

Mercedes García Laso. Foto: Manuel Castells
Mercedes García Laso, graduada en Farmacia en la Universidad de Navarra (1999) y en Psicología en la Universidad de Salamanca, ha obtenido el primer puesto en las pruebas para Psicólogos Internos Residentes (PIR). La parálisis cerebral que le provoca una minusvalía mayor del 65% no ha sido obstáculo para que esta logroñesa de 31 años haya destacado entre más de 2.000 aspirantes. “Mi vocación es la terapia. Me siento muy segura de ello tras realizar prácticas porque sé que lo puedo hacer. Estoy dispuesta a esforzarme mucho para dedicarme profesionalmente a ella”, asegura.
Cuando Mercedes terminó el Bachillerato se encontraba “totalmente apática” y no sabía qué estudiar. Los consejos de una amiga de su madre le encaminaron a Farmacia. Sí tenía clara una cosa: “Quería estudiar en la Universidad de Navarra. Pensé que sería lo mejor para mí por la atención personalizada y el primer año en Pamplona fue el mejor de mi vida”.

Vocación terapéutica
Además, la convivencia universitaria le descubrió la amistad, le abrió la mente y le aportó confianza. “Vi que con esfuerzo se puede conseguir todo”, cuenta Mercedes.
Su trayectoria en la Universidad de Navarra fue brillante y productiva. Un expediente académico entre los cinco mejores de su promoción y sus prácticas en el Servicio de Farmacia de la Clínica Universitaria así lo avalan. Pero las confidencias de sus amigas a lo largo de la carrera le descubrieron su vocación profesional. En 2002 comenzó una nueva etapa en Salamanca, donde en tres años y medio, en lugar de los cinco comunes, se licenció en Psicología con un 3,2 sobre 4 como nota media.
“Teniendo en cuenta mis dificultades, es el trabajo que mejor puedo desarrollar. Me encanta y los profesores y mis tutores de prácticas me han dicho que se me da muy bien”, asevera Mercedes, quien asegura que no escatimará esfuerzos para conseguirlo.
Dentro de un mes, se vislumbrará su futuro profesional. Por el momento, cuenta con varias posibilidades. “Barajo trabajar en Pamplona pero estoy abierta a cualquier lugar de España. Sólo quiero ir dónde pueda aprender lo máximo posible para dedicarme a la terapia psicológica. Tendré alguna dificultad, por ejemplo, al llenar la historia clínica, pero confío en desarrollar bien mi trabajo”, enfatiza Mercedes.

MERCEDES GARCÍA LASO –PRIMER PUESTO EN LA CONVOCATORIA PIR

Mercedes García Laso, es original de Logroño, tiene 31 años, y acaba de saber que ocupa el primer puesto de entre los más de dos mil aspirantes en las pruebas para Psicólogos Internos Residentes (PIR). Esta joven excepcional, que ya contaba con una licenciatura en Farmacia, cursó sus estudios de Psicología en tres años y medio, y se licenció hace aproximadamente 7 meses en la Facultad de Psicología de Salamanca.
Más excepcional resulta el hecho de que Mercedes tiene una parálisis cerebral que le ha provocado una minusvalía física mayor del 65 por ciento, lo que convierte su mérito en todo un ejemplo de constancia y superación.
El currículum de Mercedes no se reduce a lo académico. Según afirma, no le gusta estudiar. Viajó sola, haciendo trasbordo en Nueva York, a Maryland donde trabajó como voluntaria; está muy implicada en el movimiento asociativo de personas con discapacidad; ha participado como ponente en varias mesas redondas; estuvo trabajando con una beca en el Gobierno de La Rioja; ha realizado prácticas en diversos organismos ¡y tiene el carné de conducir! Resulta evidente que Mercedes no es un "ratón de biblioteca" aunque estudiar se le dé muy bien.

ENTREVISTA

En primer, lugar queremos agradecerte que nos hayas concedido esta entrevista, tenemos constancia del gran número de llamadas y entrevistas que te están solicitando diversos medios. Mercedes, enfrentas ahora un momento crucial: elegir destino entre los 98 puestos ofertados para los PIR. ¿Has pensado ya dónde te gustaría realizar la residencia?
Todavía estoy recogiendo información. Quiero encontrar el sitio más adecuado para mí, donde sean sensibles a mis peculiaridades y estén dispuestos a hacer un esfuerzo conmigo.
Voy a tener algunas dificultades a la hora de hacer la residencia, sobre todo porque consiste en una rotación por diversos servicios, lo que hace difícil la adaptación del puesto de trabajo.
En el Practicum que realicé en un Centro de Salud comprobé que podía conducir una terapia, con ciertas adaptaciones por mis dificultades manuales, por supuesto. Fue esto, junto con el consejo de profesores y tutores, lo que me animó definitivamente a preparar el PIR como siguiente paso al objetivo que tengo desde hace años de dedicarme a la terapia.

¿Cómo encaras esta nueva etapa?
Como un nuevo reto ¡me encantan los retos! Siento miedo pero estoy acostumbrada a ello. Creo que es una gran oportunidad para seguir aprendiendo y creciendo, tanto profesional como personalmente.

Seguramente hayas fantaseado en numerosas ocasiones con cómo serán los meses de residencia. ¿Qué expectativas tienes respecto al PIR?
Como te decía antes, confío en que todo salga bien. Me importa mucho más que me "acojan a gusto" que la localización cerca de Logroño o la orientación teórica.

¿Cómo ha sido todo el proceso hasta presentarte al examen?
Lo primero fue tomar la decisión de preparar el PIR, para lo cual consulté a profesores, residentes y demás. Luego me matriculé en una academia para estudiar a distancia y posteriormente realicé un curso intensivo.
¡La verdad es que me he pegado una "panzada" de estudiar tremenda!

En el futuro, ¿dónde te gustaría desarrollarte profesionalmente?
Quiero hacer terapia y, dependiendo de las circunstancias, me especializaré o no en personas con discapacidad.
En principio -y digo "en principio" porque con mis experiencias en la residencia todo puede cambiar- confío en construirme un tipo de terapia que se ajuste a mis características personales y actualmente los enfoques que más me gustan para ello son el sistémico, el humanístico, el post-racionalista y/o integrador. Pero quiero insistir en que esto es lo que pienso "ahora", con lo cual no tengo ningún inconveniente ¡al contrario! en formarme en otras orientaciones.

El Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos ha venido denunciando desde hace tiempo que el número de plazas PIR son insuficientes para cubrir la demanda asistencial de psicólogos clínicos en el Sistema Nacional de Salud. ¿Cuál es tu opinión a este respecto? ¿Te parece que sería necesaria una mayor incorporación de psicólogos al Sistema Nacional de Salud?
Por supuesto, son necesarios más Psicólogos para mejorar la atención psicológica a la población tanto en calidad como en cantidad. Por lo que conozco, con sesiones de media hora cada tres semanas no se puede hacer demasiado…

Como posiblemente conozcas, desde que en el año 2003 se aprobara la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS) 44/2003, excluyendo a la licenciatura en Psicología del reconocimiento como profesión sanitaria, el debate en torno al estatus profesional de la Psicología ha sido constante en numerosos foros relacionados con esta disciplina. ¿Cómo valoras tú las medidas propuestas hasta el momento para hacer frente al conflicto del reconocimiento sanitario de la Psicología? ¿Qué medidas consideras que deberían tomarse?
La verdad es que no estoy demasiado informada al respecto. Espero que la "unificación de titulaciones europeas del 2010" (creo que se llama así) sea una oportunidad para el cambio y en ello el Colegio Oficial de Psicólogos deberá jugar un papel importante.

Una riojana con parálisis cerebral, número uno entre más de 2.000 opositores al PIR

Mercedes García Laso, licenciada en Farmacia por la UN y en Psicología, tiene una discapacidad del 80 por ciento

La riojana Mercedes García Laso sufre parálisis cerebral de nacimiento y tiene una discapacidad del 80 por ciento, pero ha logrado el número uno en las oposiciones para Psicólogos Internos Residentes (PIR) a las que se presentaron más de dos mil licenciados.

Nunca me he rendido ante las dificultades», recalcó esta mujer, dispuesta ejercer su profesión por encima de todo porque lo que le hace ilusión «es trabajar».
Mercedes García Laso, nacida en Logroño hace 31 años, tiene un expediente académico envidiable, con licenciaturas en Farmacia -con uno de los cinco mejores expedientes de su promoción en la Universidad de Navarra (1999)- y Psicología en Salamanca, a pesar de que «no me gusta estudiar, pero siempre he sido buena en ello».
Sin embargo, la universidad ha sido el lugar en el que, probablemente, más ha podido demostrar la fuerza de su carácter y su afán para superar las dificultades de movilidad y para escribir.
Una silla de ruedas eléctrica y el ordenador le facilitaban el trabajo «y también las amigas con las que vivía me ayudaban cuando necesitaba algo» aunque «al hacer algún papel o hablar con un profesor nadie podía ayudarme, eso es algo personal».
«La universidad me cambió la vida», asegura, ya que a los 19 años superó «la etapa más difícil, la adolescencia» cuando «no me atrevía ni a bajar a comprar el pan, por vergüenza».
Antes «había sido una niña muy alegre, no tuve problemas con los otros niños» aunque admite que «estaba todo el día por el suelo».
Después del instituto estudió Farmacia en Pamplona «pero ya antes de acabar vi que no era lo mío, porque para mí hubiese sido muy difícil trabajar en una farmacia», confiesa.
Sin embargo, en su estancia en la Universidad de Navarra descubrió su vocación de psicóloga, «porque la gente venía a hablar conmigo, me contaba sus problemas y yo no sabía por qué» quizás porque «tengo empatía, me pongo en el lugar del otro».
«Desde entonces empecé a leer sobre psicología y una amiga que ya ejercía esa profesión me habló de su trabajo», por lo que convenció a sus padres para matricularse en Psicología en la Universidad de Salamanca, carrera que finalizó en tres años y medio «aunque no me convalidaron ni una asignatura».
Lo consiguió gracias a que «me lo tomé como un trabajo» y «no tuve la típica vida de estudiante entre semana» aunque «los fines de semana sí salía, ¡estaba en Salamanca!», exclama, en alusión al ambiente estudiantil de la ciudad castellana.

Read more...

Kyle Maynard

Sin manos ni pies escribe –con bolígrafo y ordenador–, conduce su cherokee y hace mil otras cosas que parecían imposibles.

No hace falta haber terminado este libro para desear encontrarse con algún defensor del aborto, uno de esos eugenesistas posmodernos que se desayunan con unos cuantos embriones humanos en las papeleras y decirle: ¡Chúpate esa!
Esa es la primera reacción. Kyle Maynard nació con una amputación de causas desconocidas. Sus piernas acaban justo encima de las rodillas y sus brazos donde deberían estar los codos. Cuando el pediatra lo puso en brazos de sus padres, sabedores ya de que no tenía extremidades, su madre suspiró de alegría diciendo: “¡No puedo creer que sea tan hermoso!”. Pero la belleza de esa vida no acabó ahí, sino que justo empezaba, lo mismo que la de quienes lo siguen acompañando desde hace años.
Kyle Maynard nació en un hogar, no en una factoría donde los hijos se producen por encargo y con derecho a devolución si no se cumplen las expectativas. Por lo mismo sus padres, creyentes sinceros en Dios, desean lo mejor para su hijo y no para ellos. Cuando nace con esa limitación física no se escandalizan. Simplemente piensan que Dios debe tener algo previsto para él y que todo conducirá a un buen fin. Y en seguida se ponen manos a la obra.
El padre enseguida se dio cuenta de que si no enseñaban a Kyle a valerse por sí mismo lo haría un ser totalmente dependiente y, además, impedirían sus posibilidades de progresar. Por eso, y sin dejar de acompañarlo, hubo de aprender a comer solo y muchas otras cosas. Eso le inculcó una mentalidad: nunca se deben poner excusas, porque ello hace que de antemano nos indispongamos para lo posible, aunque sea difícil.
Uno se emociona, y se avergüenza un poco de sí mismo, cuando ve donde ha llegado Kyle. Sin manos ni pies escribe, tanto con bolígrafo como a ordenador, conduce su cherokee y hace mil otras cosas que, de antemano, parecerían imposibles. A través de la historia que nos narra descubrimos al niño que se supera a diario, que llega a formar parte de un equipo de fútbol americano y consigue ser campeón de lucha libre o batir record en levantamiento de pesas.
Pero eso es sólo la parte exterior de un alma grande, de un deseo de superación difícilmente igualable y un testimonio estremecedor de cómo la dignidad de la vida está por encima de las circunstancias.
Vale la pena leer este libro, que estimula a afrontar a vida con una mayor ilusión y sin excusas. Irene Villa, que perdió las dos piernas en un atentado de ETA, enriquece el ya de por sí imprescindible libro con un prólogo, que es también un testimonio y un reconocimiento.
En la actualidad Kyle Maynard estudia en la Universidad. Es conocido por millones de personas que lo han visto u oído en la televisión, los periódicos y la radio. Nadie ha quedado indiferente. Muchos, gracias a él han aprendido a afrontar sus propias vidas de otra manera. Un libro imprescindible para dejar de respirar nihilismo.
Cuando la estrella televisiva Larry King entrevistó a Kyle en su programa de la BBC, los telespectadores norteamericanos respondieron emocionados. Fue una de las entrevistas con mayor audiencia, hecha a partir del libro Sin excusas que escribió el propio deportista. Su publicación ha sido el mejor estímulo para muchos minusválidos de todo el mundo.
Kyle Mainard (1986) nació con una rara enfermedad llamada amputación congénita. No tiene brazos a partir de los codos, ni piernas a partir de las rodillas y mide tan solo un metro y veinticuatro centímetros. Sus padres, pese a la recomendación de aborto, decidieron seguir adelante, enfrentándose a la denominada "cultura de la muerte". El resultado ha sido un hijo luchador y competitivo en el deporte que ha llegado a conseguir records en el deporte.
"Salvando la diferencia, que sobrepone la capacidad de este deportista de excepción a la mía, tenemos de nuevo algo en común: las ganas de superarnos, de ponernos retos, de divertirnos, de ser felices", escribe en el prólogo Irene Villa, la joven a la que una bomba de ETA cortó las piernas cuando tenía doce años y practicaba el baloncesto y el patinaje sobre hielo.
Para Kyle, sus experiencias con los boy scouts marcaron su infancia y le sirvieron para demostrar una vez más, que no había límites, que podía hacer lo que los demás niños de su edad y que de nada valía quedarse en casa lamentándose de sí mismo.
Competidor por temperamento Kyle Maynard se propuso tener éxito como deportista y con duro entrenamiento llegó a ser campeón de lucha libre en el estado de Georgia y en 2005 consiguió el record mundial en la categoría de halterofilia modificada de banco, al levantar 163 kilogramos, tres veces el peso de su cuerpo.
Arnod Schwarzenegger, gobernador de California, ex campeón de culturismo y ex actor ha dicho: "Como campeón de halterofilia y de lucha libre, Kyle Maynard es la bomba. Pero como ser humano excepcional. Es una de las personas más inspiradoras que he conocido. Recomiendo "Sin excusas" a todo el mundo".

Read more...

Carlota Ruiz Dulanto

Este vídeo fue emitido en el programa "Últimas preguntas" de TVE2 el pasado 4 de mayo de 2008. Este es el testimonio de Carlota Ruiz de Dulanto, madre de tres hijas y directiva de una importante empresa, sobre su experiencia de fe, especialmente ante circunstancias difíciles de su vida.








(MUNDO CRISTIANO - 22-9-2005) - Me llamo Carlota Ruiz de Dulanto, nací en la década de los 60 en una familia maravillosa, soy la mayor de 3 hermanos y la única chica. La enseñanza primaria la hice parte en París, donde estaba destinado mi padre, y la secundaria en Madrid, en el colegio Montealto. Estudié la carrera de Derecho en la Autónoma de Madrid.
A los 25 años sufrí un accidente grave, estaba trabajando en Michigan (EEUU) y durante un tornado me cayó un árbol en la espalda y me rompió la columna vertebral a nivel de las lumbares. En cuestión de segundos pasé de ser una bailona, esquiadora y deportista a sentarme en una silla de ruedas para toda la vida. Luego he conseguido desplazarme también con muletas pero en aquel momento, en la sala de urgencias del hospital, el pronóstico fue taxativo: "You will never walk again" (nunca volverás a andar).
A partir de ahí, me cambiaron los planes de vida, olvidé la carrera diplomática y entré a trabajar en IBM. Javier, mi marido, que entonces era mi novio, no se fue de mi lado, caso bastante inhabitual en estas circunstancias tan difíciles. Pasaron unos años, nos casamos y hemos formado una familia.
Trabajo en un departamento de IBM de operaciones financieras de la región sur de Europa, mi discapacidad no es un problema ni para mí, ni para mis compañeros, ni para la compañía. Compagino bastante bien mi vida familiar y laboral gracias a Javier y a mi madre, que están siempre implicados, y a la política de teletrabajo de mi empresa, que me permite flexibilizar los horarios de entrada y salida y si es necesario también trabajar desde casa. Y sobre todo porque Dios y solo ÉL es quien provee, Él me ha dado unas limitaciones y Él se encarga de solucionarlo todo, Él lo hace todo yo no hago nada. Dios nos ha regalado 3 hijas, Mencía, Mariana y Paloma. Estas tres princesas, ante los aspavientos de mi respuesta, muy a menudo me hacen esta pregunta:
- Mamá cuando te encuentres con Dios ¿qué le vas a decir?
- ¡¡¡Me lanzaré en sus brazos y me lo comeré a besos!!!
Realmente eso es lo que me produce pensar en mi Padre del Cielo. Cuando miro para atrás y veo mi vida, siento con qué delicadeza ha ido Dios guiándome... Nada de lo que me ha ocurrido ha sido por casualidad, su mirada amorosa estaba junto a mí, especialmente en los momentos más duros, que os aseguro los he tenido, quizá en esos momentos de pánico, dolor y desconcierto no lo notaba, pero sí sentía una algo firme que me decía "Carlota confía... confía ... confía..."], me ha rodeado de ángeles, han caído en mis manos libros muy profundos, me ha protegido siempre. Os puedo contar una historia muy bonita que me hizo caer rendida de fe a los pies de la Virgen María. En el año 2000 estaba embarazada de mi tercera hija y, como no iba a nacer hasta el 20 de noviembre, me fui tranquilamente de vacaciones a casa de mis suegros a Fuenterrabía. Contra todo pronóstico, el 15 de Agosto me puse de parto; en la Maternidad de Ntra. Sra. de Aranzazu de San Sebastián no pudieron pararlo y, esa misma noche, di a luz una niñita que más parecía una codorniz, de 600 gramos de peso, que me dijeron que no era viable. Cabía en las palmas de las manos de la enfermera que se la llevó, me ofrecieron verla pero no pude, no quería recordar su carita en mis sueños.
Le pedí a la enfermera que se la llevó que la bautizara. Cuando salí del quirófano me llevaron a otro cuarto con otra madre que también había perdido a su bebé y me dieron unas pastillas para cortarme la leche. A las 3 de la mañana apareció un pediatra a explicarnos la tenebrosa situación: la niña tenía un respirador y un derrame cerebral de prematura y, era tan inmadura, que el pronóstico era muy grave. Tenía pocas probabilidades de vivir y si vivía tendría graves secuelas.
La sensación de vacío, de soledad, de fracaso y tristeza me invadió por completo. Las horas cercanas a la madrugada eran metálicas y frías, oía llorar a otra madre en la cama de al lado, yo no tenía fuerzas ni para llorar, mi cabeza giraba en torno al vacío de la situación, había dado a luz a una niña que no iba a vivir.
En esos momentos de desolación absoluta, me acordé que la niña había nacido el día 15 de Agosto, la Asunción de María, a las 23:50, e hice la pirueta espiritual... Amanecía en San Sebastián, por la ventana se veía el cielo azul con hilos de nubes rosas, y pensé en Ella, en mi querida Madre del Cielo, revestida de gloria y nubes rosas, y le pedí lo imposible. Yo soy parapléjica y al pensar que mi hija podía ser paralítica cerebral toqué fondo: "¿dónde iba yo en silla de ruedas empujando otra silla de ruedas?". Tenía que creer en lo imposible y le pedí con toda mi alma a la Virgen una niña viva y sana. Cuando por la mañana regresó mi marido y le conté la osadía de mi petición, pensó que en esa noche fatídica, no sólo había perdido una hija, sino que además su mujer se había vuelto loca. A la mañana siguiente fuimos a la incubadora, el panorama era desolador, era el bebé más pequeño que habíamos visto nunca, a su lado un niñito en parecidas condiciones se acababa de morir. Fuimos a buscar al capellán para que le diera la Unción de Enfermos, porque ya la había bautizado la enfermera, y le pusimos de nombre Paloma. Íbamos dos veces al día a verla, a acariciarla y a sufrir a su lado. Pruebas, ecografías, vías, transfusiones, informes, el pulsímetro pitando a todas horas... Estuvo un mes con paradas cardiorrespiratorias que se la podían llevar en cualquier momento, cada día que llegábamos al hospital estábamos preparamos para la peor noticia. En esa angustia, me colgué de Ntra. Sra. de Aránzazu en la capilla del Hospital y le pedí hasta el hastío por esa niña. Os aseguro que cuando me quedaba sola en la capilla se lo pedía a gritos.
Cuando llegó a un kilo de peso, la trasladaron en UVI móvil a La Paz a Madrid, donde nuestras otras hijas empezaban ya el colegio. Allí estuvo dos meses más. Costó mucho pero, por fin, el 22 de noviembre nos la llevamos a casa con oxígeno y mucho miedo, agotados, pero nos la llevamos. Tuvo alguna recaída en los primeros meses, os aseguro que fue una pesadilla.
Hoy Paloma tiene 4 años va al colegio Montealto, es una niña más que sana, es fuerte, es guapa, lista, resolutiva, es vital y alegre, no tiene secuelas, es una superviviente que nos recuerda cada día que para Dios no hay nada imposible. En las cruces subsiguientes que me va presentando la vida, veo a Paloma y confío: estamos en manos de Dios, en las mejores manos, el problema es que no nos lo creemos.
También he descubierto la Cruz, el misterio de la Cruz Gloriosa, como siempre, Él está detrás, liberándonos y abriéndonos con ella la puerta del cielo. Él nos ha traído a este mundo y no nos deja solos, está ahí siempre, respetando nuestra libertad y susurrándonos al oído: "te quiero con locura, tanto que he dado mi vida por ti, y te creé porque te quiero y quiero que seas feliz conmigo eternamente"

Read more...

Nick Vujicic








Read more...

Tony Melendez

Tony, es el segundo de los cuatro hijos que conformaron el hogar de José Angel Meléndez Escoto (San Salvador, El Salvador 1939, Los Ángeles Ca. 1984) y de Sara María Rodríguez (Rivas Nic. 1943) nació sin brazos debido a los estragos de un medicamento recetado por orden médica a su madre durante el embarazo. El medicamento Talidomida debía calmar los efectos de náusea del primer semestre de embarazo, pero sus efectos dejaron graves consecuencias: al igual que a él, el fármaco provocó que miles de niños nacieran con deformidades.
Debido a las precarias condiciones de salud que existían en los países centroamericanos en los años sesenta, la familia Meléndez decide trasladarse a los Estados Unidos de América. Durante muchos años la familia tuvo que acomodarse a una forma de vivir con ciertas limitaciones materiales. Pero con mucho arraigo espiritual y onda chevere.
Tony jugó fútbol (soccer) en la secundaria de Chino, no tuvo limitaciones durante sus estudios, y detestaba sus brazos artificiales, los cuales, más de algunas vez, fueron a parar en un cubo de la basura. Está casado, su esposa y sus dos hijos, son su mayor inspiración
Fue su padre quien le dio sus primeras lecciones de guitarra y aquella vieja guitarra española que perteneció a su progenitor es uno de sus más preciados tesoros. Dios lo bendiga. Cuando niño, Tony veía a su papá tocar la guitarra y sintió el gran deseo de poderla tocar también, hasta que un día su papá puso la guitarra en el suelo. "Tony", dijo, "anda a lavar los pies". Se los lavó y se sentó a tocar la guitarra por primera vez. Nunca dejó que su condición física le desanimara, y con mucho esfuerzo y práctica, aprendió a tocarla magistralmente con los dedos de sus pies.
Hasta el día de hoy radica en los Estados Unidos, en la ciudad de Branson MO, llevando una ocupada agenda de conciertos, charlas motivacionales que han sido acompañadas de la redacción de un libro: "A Gift Of Hope" ("Un regalo de esperanza"), escrito en inglés, hoy traducido al castellano.
Es famosa su interpretación ante 6.000 jóvenes en el Universal Amphitheater de Los Ángeles el 15 de septiembre de 1987, para el Papa Juan Pablo II. Después de que Tony terminara de interpretar el tema "Never be the same", el Papa sorpresivamente saltó del escenario, se acercó a la plataforma donde se encontraba lo besó y lo felicitó.
Las palabras del Papa fueron las siguientes: "Tony, eres verdaderamente un joven muy valiente. Estás dando esperanza a todos nosotros. Mi deseo para ti, es que continúes dando esperanza a toda la gente".

Fué un momento inolvidable para él, así como para todo aquél que le vió aquel 15 de septiembre de 1987. Tony fue seleccionado para cantarle una melodía al Santo Padre. Subió a la tarima, acompañado con guitarra, la que sólo puede tocar con los dedos de los pies. Tony le cantó una linda canción a Juan Pablo II titulada, Never Be the Same (Nunca ser igual). Al terminar, el Santo Padre, emocionado, no pudo contenerse, saltó del escenario y se llegó a donde Tony para abrazarle. Para Tony, como para nosotros, la vida jamás sería igual.
Recorriendo el mundo Tony empezó a tocar en misa y en conferencias, hasta que lo vió alguien que trabajaba en la organización de las actividades para la visita del Papa a Los Ángeles en 1987. Tony fue seleccionado para cantarle al Papa y a los jóvenes, y allí ocurrió el famoso encuentro.
Desde ese momento no ha descansado, ha viajado a través de los Estados Unidos y a más de 30 países alrededor del mundo, compartiendo su música y hermoso testimonio vida y fe. Actuamente reside en Branson, Missouri, con su esposa y dos hijos. Allí también tiene una banda.
Escribió también un libro llamado "No me digas que no Puedes".


Read more...

  ©Template by Dicas Blogger.