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Por sus frutos los conoceréis


En los últimos días, no sé si será con la llegada del buen tiempo, o porque las hormonas andan revueltas, me he encontrado con varios enfrentamientos entre los alumnos en las clases.
Los chicos han entrado casi sin darse cuenta en una espiral de faltas de respeto e insultos de las que ahora no quieren o no saben salir. ¡Y me da tanta pena y tanta rabia verlos hacerse tanto daño!
La única forma de romper con ese mal ambiente es que alguien corte la espiral. Y para eso, hacen falta muchas dosis de paciencia, de humildad y de perdón.
Me esfuerzo, no por mediar entre ellos ya que les cuesta escuchar, sino por hacerles caer en la cuenta de que así, no llegarán a ningún sitio en donde encuentren la felicidad. Pero, sólo el paso del tiempo mostrará si todo ese esfuerzo sirve para algo positivo o no.
Como ya he comentado en otras ocasiones, no es a nosotros, a los que nos dedicamos a la enseñanza, a quienes nos corresponde recoger los frutos de lo que sembramos día a día, con constancia y tesón.
Continuamente debo hacer un ejercicio interno para asumir que es así y no llegar a desesperar o dejarme vencer por el desánimo.
En la vida, todo aquello por lo que nos esforzamos y por lo que luchamos, todo por lo que sufrimos, termina dando sus frutos si nos enfrentamos con serenidad y determinación a la cruz que nos toca llevar. Si lo hacemos con la confianza puesta en el amor de nuestro Dios Padre, que nos cuida y protege por encima de todo, los frutos serán muy buenos y serán abundantes. Y ya nos dijo Jesús: “¡Por sus frutos los conoceréis!”
El problema está cuando nos impacientamos y queremos recoger esos frutos de forma inmediata, sin dejar que la plantita surja de la tierra, que se eleve del suelo y que acabe floreciendo.
Una vez aceptado que el papel del educador es el de sembrar y no el de recoger, mi trabajo se aligera, mi paciencia se multiplica y mi determinación se fortalece. Solo así podemos afrontar cada nuevo día nuestra tarea como un reto y no como una carga.
A pesar de eso, en ocasiones tengo incluso el inmenso privilegio de recibir alguna “cosecha”, que, por pequeña que sea, la acojo como un regalo enorme.
Siempre dije que me bastaba con saber que una sola frase, un detalle o una atención en mis clases, podía haber servido para iluminar la vida de alguno de mis alumnos para saberme recompensada por todo mi trabajo. Sin embargo, cada curso compruebo que ¡recibo de ellos muchísimo más que eso!
Mirar a los ojos de mis chicos, descubrir en ellos algo de lo que ni siquiera son aún conscientes, y pedirles que luchen, que saquen fuera lo mejor de sí mismos, que no se conformen con cualquier cosa porque han nacido para SER FELICES, ya que ése es el deseo de Dios, es para mí, vivir en una posición muy privilegiada. Mi vocación como profesora me regala esa posición.
Pero si, además, con el paso del tiempo, compruebo cómo alguno de los chicos que más quebraderos de cabeza dieron en su día, va madurando y aprendiendo a dar sentido a su vida… ¡Eso sí es para mí como el “sueldo” de todos estos años! ¡Eso sí es poder recoger los frutos, los frutos de mis chicos!… ¡Los frutos de tantos chicos que sólo necesitan que alguien vea en ellos su valía y confíe en sus capacidades!
Porque “todo árbol bueno, da frutos buenos”, el mundo está sediento de frutos buenos y ellos tienen mucho que dar al mundo.


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QUE NO NOS CANSEMOS

Si hay una frase que me impacta sobre manera es la de la Madre Teresa de Calcuta: “No puedo parar de trabajar. Tendré toda la eternidad para descansar”.
Ella era muy consciente de que el número de personas que no tenían ni siquiera sus necesidades más primarias cubiertas era inmenso. En su afán por asistir al máximo posible, creía que debía prescindir incluso de las horas de descanso.
¡Impresionante mujer!

Imagino que muchos de los que hoy me escuchan estén implicados en algún tipo de tarea asistencial.

Considero un milagro que, a pesar del individualismo dominante, existan tantísimas personas que renuncien a su tiempo de ocio o de descanso y ofrezcan su dinero, sus energías, su esfuerzo, su cariño e ilusión, en la lucha por alcanzar el Bien Común.

Son muchos los frentes abiertos, parece mentira que se esté hablando de una sociedad moderna y civilizada, una sociedad que progresa cuando la realidad nos muestra con crudeza que cada día son mayores las brechas que se abren.

Múltiples personas se unen en diferentes grupos o asociaciones con fines de lo más diverso para lograr cubrir o, al menos paliar, las infinitas necesidades e injusticias que otros sufren. Y eso es, ni más ni menos, trabajar por el Reino de Dios.

Como ya saben, participo en la Asociación RedMadre. Nuestra asociación tiene como fin prioritario la atención, el acompañamiento, el apoyo de mujeres que estén viviendo un embarazo con dificultades para poder darles una alternativa a lo que tristemente ha pasado a considerarse como primera, e incluso, única salida a esa situación en muchos casos: el aborto.

Somos muy conscientes, cada día más, de que es una lucha titánica. Nos sentimos como David frente a Goliat. Porque el aborto no sólo ha dejado de ser entendido como un mal aceptado, sino que ha llegado a considerarse como un “derecho de la mujer”. Las cifras han aumentado y son escalofriantes. Y lo peor de todo es que cada aborto no sólo termina con la vida del bebé abortado sino que trunca la de sus padres, incluso abuelos porque el drama se extiende alrededor de quienes están implicados. Estamos permitiendo que haya una sociedad cada vez más herida y las gravísimas consecuencias de esto ya las estamos sufriendo.

Hablo desde mi experiencia, pero estoy segura de que, al igual que en el fin de nuestra asociación se me antoja descomunal, el resto de entidades también ven su labor como una tarea inagotable.
Pensando en esta situación recordé una hermosa oración del Beato D. Manuel González a nuestra Madre Inmaculada, una oración que debiera servir de estímulo también incluso para aquellas personas que aún siendo no creyentes o agnósticos, ofrecen sus vidas por la búsqueda del Bien Común.

“¡MADRE Inmaculada! ¡Que no nos cansemos! ¡Madre nuestra, una petición! ¡Que no nos cansemos!
Si, aunque el desaliento por el poco fruto o por la ingratitud nos asalte, aunque la flaqueza nos ablande, aunque el furor del enemigo nos persiga y nos calumnie, aunque nos falten el dinero y los auxilios humanos, aunque vinieran al suelo nuestras obras y tuviéramos que empezar de nuevo... ¡Madre querida!... ¡Que no nos cansemos!
Firmes, decididos, alentados, sonrientes siempre, con los ojos de la cara fijos en el prójimo y en sus necesidades, para socorrerlos, y con los ojos del alma fijos en el Corazón de Jesús, que está en el Sagrario, ocupemos nuestro puesto, el que a cada uno nos ha señalado Dios.
¡Nada de volver la cara atrás! ¡Nada de cruzarse de brazos! ¡Nada de estériles lamentos!
Mientras nos quede una gota de sangre que derramar, unas monedas que repartir, un poco de energía que gastar, una palabra que decir, un aliento de nuestro corazón, un poco de fuerza de nuestras manos o en nuestros pies, que pueden servir para dar gloria a Él y a Ti, y para hacer un poco de bien a nuestros hermanos...
¡Madre mía, por última vez! ¡Morir, antes que cansarnos!”

Hoy deseo felicitar todos los que trabajan por el Reino desde innumerables ámbitos. Animarlos a pesar de los desencuentros, de las zancadillas, de que parezca una “misión imposible”. Alentarlos a seguir luchando porque sin ellos, el mundo sería un lugar peor.

Y, por supuesto… ¡Que no nos cansemos!

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Vidas que salvan vidas

Hoy es un día especial, no sólo por ser nuestro último programa de la temporada sino también porque es el cumpleaños del P. Raúl. ¡Muchísimas felicidades! Desde aquí le deseamos lo mejor en este día y que Dios siga bendiciéndote su vida todos los días de este nuevo año que hoy estrena.

Y además celebramos otro aniversario, porque ayer hizo un año de la inauguración en Tordesillas del Centro Internacional para Defensa de la Vida Humana (CIDEVIDA). Es el primer centro internacional creado por y para la vida.

El año 2009 fue un año difícil para el derecho a la vida en España porque se aprobó una ley que entraría en vigor en julio del año siguiente que convertía, de repente, en derecho lo que, hasta entonces, había sido considerado un delito. Fueron muchas las voces que se alzaron en contra de tal despropósito. Sin embargo aquellas voces no se quedaron en simples lamentos y fueron más allá. Surgieron multitud de proyectos y acciones en defensa del don más sagrado que tenemos: la vida.

En medio de todo ese ambiente, un grupo de amigos se unen bajo un mismo sentir. De ellos surge una hermosa idea: crear un centro que sirva para explicar el origen de la vida de manera clara y científica con todos los datos que hoy conocemos gracias a los avances técnicos de los últimos años en medicina, un centro en el que, también, se explicara la realidad del aborto y las consecuencias tan nefastas que conlleva tanto para la mujer como para toda nuestra sociedad. Y, por supuesto, un centro que sirviera también de atención y apoyo para todas aquellas mujeres, sin importar su nacionalidad, ideología o religión, que se encontraran ante un embarazo imprevisto o al que pudieran acudir en busca de ayuda si estaban sufriendo las secuelas de un aborto provocado.

Y este grupo de amigos están tan ilusionados y convencidos de la importancia de su proyecto que comienzan a trabajar y a entregar su esfuerzo y sus vidas para conseguir que salga adelante a pesar de las múltiples dificultades que sabían que tendrían, tanto de tipo económico como administrativo. Sin embargo, no podían quedarse indiferentes ante el milagro de la vida y la violencia que supone cada aborto. Y, con esa convicción, pusieron toda su confianza en Dios, sabían que Él les ayudaría a encontrar los cauces adecuados para llevar adelante su proyecto.

Gracias a su empeño y determinación, van superando los distintos problemas que van surgiendo y el día 27 de junio de 2010 por primera vez CIDEVIDA abre sus puertas en la Iglesia de San Juan Bautista de Tordesillas y lo hace gracias al apoyo del Arzobispado de Valladolid que cede esa preciosa iglesia del s. XVI que ya no estaba destinada al culto y que se iba a convertir en lugar de conciertos y terminó siendo un sitio para entonar un “canto a la Vida”.

Han recibido también el apoyo de varias Asociaciones Provida y de diferentes personalidades del mundo de la ciencia y de las artes. A todos ellos, asociaciones y particulares, debemos agradecer su entrega desinteresada.

Desde entonces CIDEVIDA ha tenido multitud de visitas, entre sus muros ya han estado varios grupos de estudiantes de secundaria y bachillerato que aseguraron quedar impactados por la información tan clara y precisa que habían recibido. Grupos de personas más o menos sensibles al valor de la vida humana pero que ya no han podido quedarse indiferentes tras la visita. Y grupos que vienen expresamente de otros países para ver la exposición.

Está siendo tan grande el interés por el centro que, incluso, han sacado un DVD explicativo que contiene, además de los videos con los distintos contenidos de la exposición, los paneles, las imágenes y fotografías de la misma, para que puedan ser utilizadas convirtiéndose en un excelente instrumento para la defensa de la vida humana.

Pero, lo mejor de todo, son las personas que están allí abriéndonos la puerta de la exposición y de su corazón, personas que nos guían y acompañan durante la visita, porque con sus explicaciones, su cercanía, su determinación, su entrega desinteresada, en una palabra: su vida… salvan vidas.

CIDEVIDA EN LA RED


Actualmente a CIDEVIDA podemos encontrarla en la Red a través de los
siguientes enlaces:


www.cidevida.org: Web oficial de la asociación. En ella además de
encontrar información acerca de los diferentes actos de la asociación
también pueden encontrar unas páginas formativas a cerca de lo que supone
la decisión de abortar en la sección titulada: “La decisión de Live”.
Cabe destacar que a esta página llegan visitas de 39 países destacando de
manera muy preeminente las visitas del continente americano. Todos los
países de este continente visitan esta web excepto Nicaragua y las
Guayanas.

Otra web es www.canalvida.eu

www.youtube.com/user/cidevida: En youtube hay colgado más de
veinte vídeos que abarcan desde la inauguración del museo hasta la
participación de conocidos deportistas en CIDEVIDA como también el último vídeo subido correspondiente al último preso cubano excarcelado por la dictadura comunista de los hermanos castro: Sr. Óscar Biscet.

Facebook: CIDEVIDA opera en esta red social a través de tres cuentas:

1.- Cidevida Centro Internacional:

www.facebook.com/home.php

2.-PormiDerecho Anacer:

www.facebook.com/home.php
3.-Anticonceptivos La Verdad Cid:

www.facebook.com/home.php


A través de ellas ya se han incorporado casi 3.000 amigos e igualmente colaboradores, cifra que se espera superar ampliamente a finales de año.


Próximamente CIDEVIDA también estará presente en Twiter.

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Vivir en Comunión



Llevo unos meses haciendo un curso de formación dirigido a los profesores de religión y uno de los temas que hemos tratado es el de la Iglesia.

Ante ciertos acontecimientos recientes que han sido bastante difundidos y otros menos conocidos pero demasiado habituales en la vida nuestra Iglesia, deseo hacer hoy una reflexión sobre una de las cuestiones que hemos visto en el curso: la "Espiritualidad de la Comunión".

San Pablo nos regaló una imagen preciosa de la Iglesia: ella es el Cuerpo de Cristo. Cristo es cabeza de la Iglesia y todos los que formamos parte de ese cuerpo, somos sus miembros.

Con esta imagen es fácil sacar conclusiones muy claras:

- Como en el cuerpo, cada miembro tiene una función muy concreta y diferente a la del resto de miembros.

- Todas las funciones son importantes, o ¿acaso no se resiente el cuerpo si falla cualquier función por insignificante que pueda parecernos?

Es por esto por lo que en la Iglesia debemos aprender a vivir la Espiritualidad de comunión, ya que la lucha interna de unos miembros contra otros sólo consigue hacer que se resienta todo el cuerpo.

Pero, ¿qué es exactamente la Espiritualidad de comunión?

La Espiritualidad de comunión es sentir en nuestro interior el misterio de la Trinidad, que es la unión amorosa del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y trasladar a nuestro vivir cotidiano y a nuestras relaciones con los demás ese amor que nos une de una forma auténtica, en la que cada uno mantenemos nuestra propia identidad pero, a su vez, hacemos de nuestra vida un reflejo de la misericordia de Dios, sufriendo con el hermano que sufre, gozando con el que goza, estando pendiente de sus necesidades para poder atenderlo desinteresadamente. Así es como Dios nos ama.

La espiritualidad de la comunión es, por tanto, vivir rechazando constantemente la tentación del individualismo, del egoísmo, del orgullo.

Respetar y apreciar la función de los otros miembros.

Olvidarnos de la competitividad en la que estamos inmersos, cambiar nuestro ritmo de “carrera” por el de “marcha” durante la cual se acompaña, se apoya, se dialoga, nos interesamos por el otro. Poniendo mucho cuidado y todo nuestro empeño por hacer las cosas lo mejor posible ya que van dirigidas a los demás, que son hermanos nuestros y a los que estamos unidos por una misma cabeza, un mismo Dios que nos ama y nos enseña a amar. “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida”.

La espiritualidad de comunión debería ser el principio educativo en todos los lugares donde se forma al ser humano y, en concreto, al cristiano, tanto en la Iglesia (parroquia, seminarios, grupos de jóvenes...), como en la escuela y en la familia.

Es muy importante que se eduque en esta espiritualidad para poder empezar a vivirla en todos los ambientes.

El otro día, una amiga se quejaba de que estamos fomentando desde la escuela, desde las familias, desde los medios de comunicación, un estilo de vida pasivo en el que quien más se aprovecha del esfuerzo y del trabajo de los demás, más gana.

Frente a este estilo de vida, los cristianos debemos fomentar la espiritualidad de la comunión, para hacer de las nuevas generaciones gente responsable, que trabaja y se esfuerza y, también, que ayuda a los demás a alcanzar sus propias metas.

Poco antes de nacer mi hija hubo una persona que me dijo: “¡Pobrecita!¡A qué mundo va a venir!”. En un primer casi le doy la razón, sin embargo enseguida caí en la cuenta de que habría sido un error lamentarme con ella, así que le contesté: “Precisamente por eso debemos enseñarle a mejorarlo”.

Parece una utopía pero es bueno luchar por alcanzar esta espiritualidad para que los cristianos podamos seguir transformando el mundo, como así ha sido desde hace dos mil años.

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A "prueba de fuego"


Las cifras de los divorcios que se producen en España se están disparando, las estadísticas del año 2008 son escalofriantes, hubo más celebraciones de matrimonios que divorcios pero el número de divorcios ya llegaba a un 61 % respecto a las parejas que contraían matrimonio.
Casi el 56% de los matrimonios se acaban separando.
Los analistas coinciden en que una de las principales causas del aumento de las separaciones de los últimos años es la simplificación de los trámites administrativos debido al llamado divorcio “Express”.
Cada vez las parejas tienen que pensárselo menos antes de separarse porque el proceso de divorcio se ha facilitado. De hecho, navegando por Internet en busca de estos datos me he encontrado con diversos anuncios de Bufetes de Abogados lanzando la oferta de un divorcio con “todo incluido” por tan sólo unos 400 €.
Esto nos da una clara idea de la situación social nada favorable a las familias y a los matrimonios estables.
Facilidades administrativas y judiciales aparte, está claro que el matrimonio estable ha dejado de ser lo que podríamos llamar un “valor seguro”. Algunos opinan que la emancipación de las mujeres (término que no me gusta usar porque yo nunca me he sentido esclavizada ni pendiente de ser liberada gracias a un trabajo) promueve que ya no nos sintamos “atadas” a un esposo que nos sustente con su sueldo.
Me parece un razonamiento que denigra a todos los matrimonios del pasado y, sobre todo, a la mujer porque tras este razonamiento aparece la figura de una mujer aprovechada que aguantaba lo que fuera con tal de no pasar penurias económicas. Dudo que el matrimonio fuera más estable antes porque hubiera muchas mujeres actuando de esa manera.
Yo, más bien, creo que el aumento de las rupturas matrimoniales actualmente se debe a una cultura individualista que no ha enseñado a amar sin condiciones, ni a luchar por los compromisos adquiridos. También porque se nos ha enseñado que es más cómodo “usar y tirar”, usar el matrimonio mientras me conlleva placeres y beneficios y tirarlo cuando me trae incomodidades. Por último, porque estamos imbuidos en un ritmo frenético de búsqueda constante de nuevas sensaciones, y eso no cuadra demasiado bien con una pareja estable y una familia a la que debes entregarte y por la que tienes que sacrificarte más de la cuenta.
Eso no quita que haya situaciones extremas en las que la convivencia se ha convertido en algo totalmente inviable y la pareja se está haciendo más daño permaneciendo unida. Pero no dejemos que esto nos lo conviertan en una generalidad porque no creo que sea así.
Respecto a la vida en pareja me he topado con un libro del que también se ha hecho una película en el año 2008, llamado “Prueba de fuego” que explica de una forma sencilla y clara los problemas más comunes y propios a los que se tiene que enfrentar cualquier matrimonio que un día toma la decisión de unir sus vidas para siempre. Nos aclaran que a "prueba de fuego” no significa que no tenga que haber ningún fuego sino que, si el fuego viene, puedes resistirlo.
Libro y película tratan la historia de un bombero reconocido en su trabajo pero con un matrimonio a punto de fracasar. Todos piensan que es un héroe, excepto su propia esposa que siente haber tenido ya suficiente desconsideración y egoísmo por parte de su esposo. En ese momento aparece un atractivo doctor en el hospital donde ella trabaja que ha conseguido captar su atención ya que con él se siente otra vez admirada, atendida y acompañada.
Sus antiguas promesas de matrimonio están lejos de las mentes de ambos, y de repente, la idea del divorcio ha asomado sobre su cabeza. Ante esta situación, el padre del bombero le suplica que dé una última oportunidad a su matrimonio y le pide que cumpla las tareas que aparecen en un diario que él mismo ha escrito y en el que propone un método inspirado en la Biblia para reflotar su unión.
El bombero aprende a luchar por su matrimonio aunque al principio no sienta nada, porque la lucha por salvar el matrimonio a veces debe basarse en lo que uno decide, no en lo que uno siente.
El momento cumbre de este proceso llega cuando el bombero desesperado ante la indiferencia de su mujer le pregunta a su padre: “¿Cómo voy a mostrar amor una y mil veces a alguien que no hace más que rechazarme?”
El padre se detiene ante una cruz solitaria que estaba en medio del bosque, mira hacia arriba, se apoya en ella y sólo contesta “Ésa es una buena pregunta”
La respuesta es clara, sólo con un amor entregado, sacrificado, sin egoísmos ni “parásitos” llegan los matrimonios a celebrar incluso sus bodas de oro, o ¿acaso alguien cree que el camino recorrido por estas parejas fue fácil?

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El arte de elegir


Saber elegir es todo un arte, pero seguramente lo es mucho más el ser coherente y consecuente con las decisiones que tomamos.
No estamos en un ambiente que favorezca ni el compromiso ni la renuncia.
En un anuncio publicitario de una compañía de teléfonos móviles nos lanzaban el mensaje: “¡Lo quiero todo y lo quiero ya!”
No sé qué parte del mensaje me parece más sospechosa, si el hecho de quererlo todo o la inmediatez con la que exige tenerlo.
Respecto a la inmediatez; debemos reconocer que vivimos en la cultura de lo inmediato: que nadie se esfuerce por conseguir nada porque eso ya está trasnochado. ¿Quién no quiere tener todo sin hacer nada, o como muestran en otro anuncio, esta vez de un perfume, con un chasquido de dedos?
Pero, en realidad todo lo que vale la pena, cuesta y no hay nada más satisfactorio que lograr una meta tras una larga lucha, tras poner en ese proyecto todo nuestro afán y toda nuestra entrega.
Respecto a tenerlo todo es, simplemente, imposible. Debemos aprender a vivir con la finitud, con las limitaciones. Dice un sabio refrán castellano “No podemos estar en misa y repicar a la vez”
Preparando una de mis clases me encontré un día con un texto de un escritor y monje benedictino de Argentina, Mamerto Menapace, que decía: “Elegir es renunciar. Un “sí” en la vida trae consigo una innumerable cantidad de “noes”. Decir que no a algo nos deja en libertad para decirle todavía que sí a todo lo demás. Mientras que decir a algo que sí, nos compromete a decirle que no a todo el resto”. “Contiene muchos más “noes” un sí, que un no”.
Y aunque pueda parecer un trabalenguas, que a mis alumnos les cuesta muchas veces comprender, finalmente te das cuenta de la gran verdad que encierra esta afirmación. En este texto se nos habla de compromiso y de renuncia.
Cuando decimos Sí a algo, nos comprometemos con ello en cuerpo y alma, y eso implica una gran responsabilidad y coherencia de vida. Quizá a lo largo de nuestro camino haya momentos en los que dejemos de ver la razón que daba sentido a aquel compromiso, pero no por ello debemos dejar de ser consecuentes con él. Debemos ser fuertes y aprender a renunciar, no sin dolor, en ocasiones, al resto de opciones a las que un día dijimos NO indirectamente al dar aquel primer SÍ. Y, sinceramente, no sé hasta que punto somos capaces de realizar ese tipo de renuncias. No porque no podamos, si no porque nos han vendido el mensaje de que podemos tenerlo todo, sin tener que renunciar a absolutamente nada, y al creérnoslo nos vamos convirtiendo en personas débiles e inmaduras, incapaces de afrontar la más mínima dificultad.
Renunciar en favor de un compromiso anterior, es renunciar en favor de un valor superior. Duele, a veces demasiado, porque implica renunciar a una parte de nosotros mismos, renunciar a una parte egoísta, renunciar a nuestras soberbias. Duele porque, finalmente, implica negarse a uno mismo y eso supone un tremendo sacrificio y esfuerzo.
Pero también nos hace mucho más fuertes, nos enriquece y nos eleva como seres humanos por encima del resto de la creación que se guía por meros instintos. Cuando logras dominar esos instintos y te superas a ti mismo, ganas la batalla y te sientes realmente LIBRE y, por lo tanto, en PAZ.
Hace pocos días, contemplando la Cruz descubrí otro de los grandes mensajes que Cristo nos lanza desde ella: la LIBERTAD. Él escogió libremente ese calvario para gritarnos que fue plenamente libre para estar allí, colgado. Con sus brazos abiertos de par en par nos está diciendo: “¡Soy libre! ¡Sí! ¡Libre! Por eso estoy aquí, ésta es la mejor manera que tengo para mostrarte lo mucho que te amo, con mi entrega absoluta”.
Fue entonces cuando encontré pleno sentido a sus palabras: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto”.

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