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Delegada de Enseñanza de Valladolid

Todos a una: hacia el posible Pacto de Estado en Materia de Educación
Por Julia Gutiérrez Lerones. Delegada de Enseñanza de Valladolid


Nos encontramos en tiempo propicio para tomar conciencia de la importancia que tiene caminar juntos pues todos estamos implicados a la hora de aportar propuestas significativas para que el esperado Pacto se firme conforme a la libertad y la igualdad.

Llevamos un tiempo en que se oyen muchas voces. Algunas son favorables a la libertad de elección de centros educativos y al derecho a ser educado según las propias convicciones, otras lo son menos y otras son contrarias. Ante esta diversidad de pensamiento manifestamos que la educación y formación de nuestros alumnos debe estar libre de condicionamientos pues los protagonistas de la educación han de ser las mismas personas, no los intereses sectarios, las leyes o el Estado. Las leyes educativas estarían al servicio de esas y el Estado tendría una función subsidiaria.

En estos momentos la cuestión a debate es definir el tipo de educación que queremos para nuestros hijos a la luz del modelo de persona y de sociedad que esperamos construir a través de la educación.
TODOS: padres, profesores, educadores, pensadores, instituciones, asociaciones, políticos, medios de comunicación…, estamos llamados a pronunciarnos y a trabajar en unidad de definiciones y propuestas.

Trabajar TODOS A UNA significa trazar intereses consensuados racionalmente para que El Pacto Educativo refleje los derechos de todos, reflexionando objetivamente para definir un camino en que nadie quede excluido pues en sociedades de madurez democrática priman los derechos, deberes y libertades, especialmente el derecho a ser educado según las propias convicciones como viene recogido en la Constitución (arts. 16 y 27).

Por tanto, en la vida concreta del centro escolar han de ser bienvenidas todas las asignaturas, incluida la asignatura de religión católica que debería recibir una regulación digna y una carga lectiva semanal digna pues es lo que piden las familias según las estadísticas que cada año muestra la elección de esta asignatura que viene refrendada con porcentajes altos, además de ser elegida libremente (en España el curso 2015-2016 la eligió el 63%; en Valladolid el presente curso el 73,17%).

Este es un dato a respetar y valorar porque las familias están indicando cada año que quieren una formación integral para sus hijos que contemple el desarrollo de habilidades y competencias para el mundo laboral, pero que también proponga construir el ser persona humana basada en parámetros de identidad universal; es decir, católica

TODOS estamos llamados a hablar y proponer. Pero a mi modo de ver el mundo laical de la Iglesia católica tiene una palabra obligada, de autoridad moral, a la hora de participar en el debate público, más allá de lo que la Jerarquía de la Iglesia pronuncie. La Jerarquía está presente en el diálogo también de modo subsidiario porque son las familias las que tienen la responsabilidad primaria de cuidar la formación y educación que quieren para sus hijos.

Son las familias las que han de señalar los contenidos que desean para que sus hijos alcancen una madurez personal que les haga felices y una madurez profesional que les lleve a afrontar el mundo laboral y social de modo constructivo.

Desde esos presupuestos, el llamamiento se dirige a manifestar públicamente la convicción de que la asignatura de religión católica tiene elementos que definen brillantemente el significado y  valor  de la persona humana, principios, virtudes y valores como los de la Doctrina social de la Iglesia que permiten la construcción de un mundo más humano,  justo y mejor y presupuestos didácticos capaces de trabajar  según las  mediaciones propias de una institución educativa, en un diálogo laico positivo, respetando la justa autonomía del centro escolar en sus leyes y organización, en su finalidad académica, entablando relaciones de cooperación, colaborando en el buen funcionamiento de centro educativo sea este público, concertado o privado.

Estamos en periodo de elección de centros educativos y más adelante tendremos que rellenar la matrícula escolar en la que figura la opción de elegir libremente la asignatura de religión católica, pues ánimo a todos.


 
IGLESIA EN VALLADOLID 
PUBLICACIÓNQUINCENAL [1-15]MARZO2017
http://www.archivalladolid.org/comunicacion/iglesia-en-valladolid







En estos momentos finales del curso ya miramos al próximo 2016-2017 y animamos a considerar la importancia de elegir la Asignatura de Religión
La clase de religión, una clase diferente
Julia Gutiérrez Lerones. Delegada de Enseñanza

La Asignatura de Religión Católica es de oferta obligatoria por parte de los centros escolares y de libre elección por parte de las familias que quieren para sus hijos una educación según sus convicciones morales y religiosas por lo que les corresponde a ellos elegir el itinerario formativo que desean.
Ni el Estado, ni las leyes, ni los movimientos socio-políticos tienen un derecho anterior o prevalente sobre el de los padres y alumnos que desean estas enseñanzas.
La asignatura de religión ha elaborado un programa escolar precioso que ayuda a los niños, adolescentes y jóvenes a desarrollar integralmente su personalidad a través de la adquisición de saberes y competencias -entre las que tenemos la competencia religiosa católica- y las dimensiones de las inteligencias múltiples -entre las que se halla la inteligencia espiritual-.
Desde la relación entre la fe y la cultura los alumnos adquieren los elementos que a lo largo de la historia han creado las distintas ciencias: las artes, la literatura, la economía, la historia…, para luego saber situarse en la cultura que les toca vivir; la misma religión ha sido, y continúa siéndolo, un espacio generador de cultura y civilización.
Los principios y valores de la Doctrina Social de la Iglesia -y todos los contenidos presentes en el currículo de la asignatura de religión católica-, ayudan a que los chicos configuren su personalidad y sepan integrarse en la vida social de forma comprometida y competente.
En medio de un mundo que sobreestima lo técnico, el tener y el consumir, la asignatura enseña a saber convivir, saber estar y hacer, en definitiva, a SABER SER porque valora ante todo a la persona humana.

En clase aprendemos que:

Lo religioso está en el mundo y en nosotros.
Dios nos habla: vamos a escucharlo.
Jesucristo es nuestro hermano y amigo.
La Iglesia es la familia de Dios, la familia del hombre.
Los hombres nuevos construyen otra historia.

Por toda esta riqueza cultural, social y religiosa, invitamos a las familias a elegir la asignatura de religión católica en estos momentos en que se piensa ya en el próximo curso escolar.

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