DIARIO: UNO DE TANTOS POSITIVOS (13 Y FINAL)
Día 13 y final del diario
El bichito este ha decidido que en casa sigamos empatados y en paridad, Iván ha vuelto a tener PCR positivo y con Clara ya son dos, ante mi marido (que aguanta como un campeón) y yo que ya me he "negativizado" (nunca creí en la bondad de esa palabra y ahora me parece fabulosa).
Así que seguimos caminando con serenidad y abandono en el Señor. Buen humor y mucha creatividad. Cuidando unos de otros. Aprendiendo, buscando bajo las bendiciones disfrazadas y sobre todo, CONFIANDO.
Ángeles y duendes cuidando de nosotros
¡Adiós, compañera!
DIARIO: UNO DE TANTOS (12)
Día 12
Tarjeta roja
DIARIO: UNO DE TANTOS (11)
Día 11
DIARIO: UNO DE TANTOS (10)
Día 10
Nadie se salva solo (Papa Francisco)
Domingo: Dominios - día del Señor
Segundo domingo desde el positivo.
Día para descansar, supongo que por eso hoy he sentido más la necesidad de descanso.
Las noticias de las nuevas medidas tomadas en el exterior a mi aislamiento invitan a la tristeza y a la preocupación por tantas vidas afectadas directa o indirectamente por la enfermedad.
La realidad es terca en empeñarse en decirnos que estamos todos en la misma barca y que "nadie se salva solo".
¿Cuándo terminaremos de convencernos?
Es cierto que con el Covid no puedes confiarte, notar mejoría es un signo de esperanza que debe darnos impulso, pero hay que estar alertas a los frenazos o retrocesos. Los síntomas son como un perfil de una etapa de montaña, subes y bajas.
Lo importante es no desesperar y observar por si hubiera que tomar decisiones.
Antes de mi positivo, el Covid era una enfermedad cuyos síntomas me tenían desconcertada. En unos sitios de escuchan unos, en otros se leen otros, se parecen a los de la gripe y el catarro común, uno está muy despistado antes un posible contagio.
¿Y después del positivo? Pues parecido, aunque la experiencia ayuda a verlo un poco menos confuso.
En el hospital me decían que es una enfermedad absolutamente desconcertante porque según la persona, afecta de modos totalmente diferentes. Yo les decía que debían de estar volviéndose locos. Será como estar en un tiroteo sin llegar a descubrir por dónde llegan las balas.
Y así es, hay mucho por estudiar y aprender de esta enfermedad que llegó hace siete meses y ha puesto todo patas arriba.
¿Qué síntomas me han tocado a mí en la lotería del Covid? Pues unos muy juguetones, es como si se estuvieran pasando la pelota unos a otros mientras se reían de que yo no podía pillarla.
Empecé con sensación de cansancio y apatía, al poco llegó la congestión nasal con lo cual el virus me convenció de que se trataba de un catarro.
Al día siguiente llegó el mal cuerpo, ese que se te queda cuando una apisonadora te pasa por encima. Sigues tirando con tus tareas, claro, solo se trata de un catarro, y pasas el día del Pilar bailando jotas aragonesas entre "ayes", "uyes" y el tan socorrido: "¡Qué malita estoy y qué poco me quejo!" (Un abrazo grande a los amigos maños a los que tanto quiero)
Y el malestar general no vino solo, claro, tenía como amigo al dolor de cabeza, uno extraño, localizado en la parte de atrás del ojo derecho, ¿por qué el derecho? 🤷🏻♀️ ¡Vete tú a saber!
Al día siguiente mejoría, de nuevo mocos pero no muchos y malestar general casi inexistente, que dices tú que es gracias al parancetamol, ¡menuda trampa! Por la tarde estás para cogerte con pinzas. No pasas buena noche pero al despertar tiras adelante con las obligaciones cotidianas a pesar de que no das un duro por tu vida.
Descubres algo sospechoso, ha llegado un picor de garganta diferente, especial y le empiezan a acompañar sudores fríos, vamos, que en 5 minutos la ropa que te has puesto para ir a trabajar está como recién salida de la lavadora.
Las indecisión sobre qué hacer en ese punto es enorme. Te tira la responsabilidad pero el cuerpo no te deja y finalmente gana la batalla tu cuerpo, que está en plena batalla.
Al regresar del médico, más dolor de cabeza. ¡Claro! La experiencia primera con el palito entrando por tu nariz, no por un agujero, sino por los dos, para que no tenga envidia uno del otro, llegando a tocar hasta el último de tus pensamientos, no ayuda al dolor de cabeza.
Como tu cuerpo es un trapillo y hay que esperar resultados, los esperas metida en la cama.
Al día siguiente el picor de garganta se hace muy desagradable, como si hubiera granos de arena esparcidos dentro de la mucosa del paladar y la lengua y de pronto....¡Horror! Te das cuenta de que has perdido el olfato. ¿Por qué me tapé la cara con la mano y exclamé en alto "¡Oh, no!" cuando metí las narices en un tarro de crema y no olía a nada? Porque ya tuve mi respuesta antes de recibir el informe de la prueba PCR.
Parece que lo de la pérdida del gusto y del olfato es seña distintiva de este bicho.
Ahí fue cuando tuve que empezar a dominar a "la loca de la casa". Hasta qué dos horas después se confirmó el positivo con mi informe de la prueba PCR.
La garganta ha molestado varios días, nunca ha llegado la fiebre y la tos ha sido de forma esporádica (curioso). A los dos días notaba de forma intermitente una especie de ardor leve en el pecho y algo raro al respirar y al tercer día de saber mi positivo ya sin ardor, comencé a notar que la sutil dificultad para respirar no desaparecía. Esa persistencia fue la que me llevó al hospital.
Hoy, 9 días después del ingreso, el cuerpo ya no es un trapo, el dolor de cabeza aparece y desaparece, en algún momento decide entrar en escena la molestia detrás del ojo derecho, y la sensación al respirar no está aún normalizada. A veces está acompañada de presión en el pecho.
A pesar de todo, vivo cada momento, no me urge acabar, acepto que será cuando deba ser. Gracias a todas estas experiencias puedo ponerme mejor en la piel de nuestros hermanos que lo están viviendo o que lo empezarán a vivir.
Pero sí tengo unas ganas inmensas de abrazar a mi hija durante unas cuatro o cinco horas seguidas, sobre todo cuando la veo a distancia en el pasillo y me mira con esos ojillos brillantes sobre su mascarilla y exclama: ¡Mami!
También deseo con fuerza poderme acurrucar en el regazo de mi marido porque es mi lugar en el mundo.
Pero me lleno con las visitas de mi hijo Iván a la habitación y sus abrazos largos y diferentes porque ha dejado de ser un niño y va pasando mi altura.
Efectivamente, NADIE SE SALVA SOLO.
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Día 9
"Bendiciones disfrazadas"
Anoche vimos "juntos" mi marido y yo una película. ¡No, no rompimos mi aislamiento! Una vez elegida la película le dimos al botón de inicio a la vez y si alguno necesitaba parar dábamos a la pausa los dos a la vez, mientras, comentábamos alguna escena por whatsapp. Estuvo muy bien, fue una forma de dar "normalidad" a nuestra noche del viernes y sobre todo, tuvimos la experiencia de poder acortar distancias después de un día un poco más bajo de energía y con la preocupación de que ni él ni mi hija lleguen a contagiarse.DIARIO: UNO DE TANTOS (8)
Día 8
DIARIO: UNO DE TANTOS (7)
Día 7
Amor al otro lado de una puerta
Regresar a casa es regresar a esos "pequeños placeres" de la cotidianidad que no solemos disfrutar: una ducha, lavarte el pelo, un colchón que no resuda, tu almohada blandita, abrir la ventana a tu gusto, que nadie entre de forma abrupta en tu cuarto, escuchar la voz de tu marido, de tu hija en el pasillo o en la habitación de al lado, los abrazos de tu hijo... incluso las "negociaciones" adolescentes con él fruto del camino de la educación. ¡Bendito sea todo ello!
Luego están los "pequeños regalos" de "los de fuera", que en realidad los siento como inmensos, colaborando con nuestra logística doméstica confinada . Mi salvadora que me acercó las cuatro cosillas de aseo y muda limpia hasta el hospital: Asun. Los responsables de nuestra "tele farmacia": Felipe, Fernando, Helena y Alicia. Nuestras proveedoras de fruta: Aurora y Elena. Mi secretaria de las bajas: Marta...
La impotencia de poder resolver ciertos asuntos en este confinamiento familiar desaparece sin la generosidad de quienes se han ofrecido desde el primer momento "para lo que haga falta". ¡¡¡GRACIAS, AMIGOS!!!
Nuestra familia está fuera, o en confinamiento "perimetral" o a demasiados kilómetros, pero la otra familia, la de los amigos, evitan que sintamos el desamparo. ¡Qué gran fortuna la nuestra!
Luego está la logística interna, en este partido en el que estamos empatados dos a dos en las PCR pero sin la seguridad absoluta de que los negativos sean auténticos, la gestión de la vida familiar requiere conocer los principios esenciales de los protocolos Covid, mente creativa y mucho humor.
Gracias a toda la información recibida, más mi trabajo en el instituto, más mi estancia en el hospital, los protocolos los tenemos controlados.
En humor nadie gana a mi marido, a mi malagueño saleroso. Podrá equivocarse al bajar a la basura la bolsa con mi ropa para lavar, pero luego lo resuelve, se ríe de sí mismo y lo cuenta como nadie.
En creatividad anda tan servido como en humor. Y la concienciación de los niños con todo esto es fantástica (bueno, a Iván le cuesta un poquito más concentrarse pero si no, no sería nuestro Iván).
Iván y yo vivimos aislados en nuestras habitaciones respectivas y compartimos el mismo baño. Mi marido y Clara acceden al resto de la casa pero con muchos cuidados y precauciones, más cuando están juntos por si acaso alguno de los dos ha dado un falso negativo.
Yo puedo abrazar a Iván y Enrique puede abrazar a Clara, ¡qué suerte estar repartidos y que ninguno se quede sin abrazo!... ¡un día volveremos a abrazarnos los cuatro a la vez!
Y así es como vivo el AMOR AL OTRO LADO DE LA PUERTA. Es una experiencia muy curiosa, pero no por ello deja de ser preciosa, una historia más de amor en nuestra vida.
Porque al otro lado de la puerta hay dibujos y composiciones de mi hija donde me recuerda que tenemos un montón de ángeles cuidándonos, hay video llamadas, hay golpecitos en la madera, hay mensajes susurrados, hay vídeos y fotos haciendo el chorra para hacerme reír y romper la rutina de las horas, hay una bandeja con la comida, quizá no de posee la mayor calidad culinaria, pero está hecha con todo el cariño y dedicación, hay una taza de delicioso té esperando en el suelo... en definitiva, hay mucho amor al otro lado de la puerta.
Valoro, admiro y me conmueve la gestión que lleva adelante mi marido, responsable de todo en estos momentos. Pero me enamora aún más cada pequeño regalo nacido de su deseo por cuidarme y porque todos estemos bien.
GRACIAS POR NO SOLTAR MI MANO, AL OTRO LADO DE LA PUERTA, AMOR.
(No dejo de acordarme de Teodora ni de mis sanitarios de la Décima Norte del Hospital Clínico Universitario de Valladolid)
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Día 6
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DIARIO: UNO DE TANTOS (5)
Día 5
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Día 4
DIARIO: UNO DE TANTOS (3)
Día 3
DIARIO: UNO DE TANTOS (2)
Día 2

¡Qué día tan entretenido!
Al despertar la primera sensación es una leve falta de aire. Trato de serenarme y no dejar a "la loca de la casa" haciendo de las suyas.
Respiro pausada y sosegada, cojo aire 5 segundos y lo suelto durante 10 segundos. Varias veces. Con los ojos cerrados.
La sensación no cambia. Pero el resto de síntomas casi han desaparecido, salvo la pérdida de olfato y gusto. Es extraña, es como si algo se oliera o se saboreara en la distancia....
Recuerdo las recomendaciones médicas, ante fiebre o falta de aire, acudir a urgencias. Pero no quiero precipitarme.
La gran duda ¿Cuándo es el momento? ¿Cuánto esperar?
Sigo en la cama. Una hora, otra... Se pasan volando entre responder mensajes y... responder mensajes 😂 pero tengo un instante de "parar" y de ir más allá.
Los pensamientos de la "loca de la casa" me quieren llevar a ponerme ante la posibilidad de que pudiera sucederme como en esos casos que hemos escuchado de las personas que no estaban mal y de pronto han empeorado sin remedio. Y ante esa posibilidad me he sorprendido no entrando en pánico. Cierto es que me queda mucho aún por aprender a vivir, pero si alguien que aún no ha nacido me preguntara qué es la vida y si yo he vivido, sin lugar a dudas sabría responder.
He recordado las palabras de Pedro Casaldáliga:
"Y al final del camino me preguntarán ¿ Has vivido? ¿Has amado? Y yo, sin decir nada, abriré el corazón lleno de nombres. "
Pues sí, también yo tengo el corazón lleno de nombres...¡qué fortuna la mía!
Y eso es DIOS, Dios es AMOR
Esa sería mi respuesta a la pregunta por mi vida. No he evitado emocionarme al pensarlo, ni quería evitarlo, he disfrutado de esa emoción.
Después, llamada de mi amiga enfermera para resolver mis dudas y decisión: ducha y llamada al teléfono de urgencias para consultar.
Con la actividad de levantarme para la ducha me he sentido más agitada. La decisión de acudir a los médicos quedaba confirmada.
Se ve que no he llamado al número establecido pero la atención del celador que ha respondido cuando ha conocido mi situación ha sido formidable.
La llamada posterior de la médico de urgencias también ha sido inmejorable. Recomendación de ir al hospital.
¡Olé! ¡Me regalan un paseo!
Y cuando me preparaba para salir volvió a sonar el teléfono, preguntando por la persona encargada de mi hijo para darme la noticia de que también es positivo.
En casa hemos empatado este partido, mi marido y mi hija son negativos y mi hijo y yo, positivos. Además respetando la paridad y todo.
Total, que a poner de nuevo en marcha la máquina de las gestiones y avisos por el positivo de mi pequeño. Gran regalo: su visita a mi habitación y, esta vez sí, ¡UN ABRAZO ENVOLVENTE!
Y después, a la calle. Vivo muy cerca del hospital, a pocos metros, pero el paseo, con el día que hacía hoy y a pesar de mantener la concentración en alejarme de las pocas personas que había en la calle, lo he saboreado con intensidad.
Desde que he llegado a la carpa de urgencias la primera persona, he recibido una calidez y empatía no expresa pero totalmente palpable.
Todo el personal con sus EPI (no he llegado a ver a ningún Blas 🤔), bromas a parte... ¡Cuánto me ha conmovido la labor de cada uno de ellos! Y cuánto cansancio físico, pero, sobretodo mental reconocen.
¿¡Qué sería de nosotros sin ellos!?
Están exhaustos y descorazonados por no ver el final de este túnel y sin embargo... SIGUEN, con toda la profesionalidad, ternura, comprensión... ¡Qué maravillosa vocación de servicio la de todos ellos!
He hablado con muchos, me interesaba saber cómo estaban, también con los pacientes con los que he coincidido.
Necesitaría un blog entero para relatar estos encuentros. ¡Qué riqueza tan inmensa posee el ser humano! Y cuánto necesitamos poner a la persona en el centro, como nos ha dicho el Papa Francisco antes de ayer.
Me han atendido con agilidad y he sentido que todos agradecían el interés por ellos y poderse desahogar, aunque fuera tan fugazmente.
Después me ha tocado esperar resultados. Convencida de que no tardaría en regresar a casa cuando me han llamado para darme los informes... Pero no, en vez de volver a casa¡me regalan una estancia a pensión completa durante unos días! ¡Toma!
Tengo neumonía, pero no es bilateral, solo en un pulmón, el izquierdo, cerca del corazón... qué romántica mi neumonía 😍
Pero me han invitado a la tranquilidad por mi buen estado en análisis y marcadores.
Los mensajes se han multiplicado entre los más allegados, algunos me invitaban a la serenidad, muchos de ánimo, otros de confianza en que pasará pronto... agradecida a cada uno de ellos. Más aún agradecida a cada oración o a cada meditación de quienes dejaron de rezar hace tiempo ¿Acaso hay alguna diferencia en este momento?
Pero, realmente estoy en paz. A cada día su afán y estoy "entre sus manos"
Al fin toca descansar, habitación con vistas, de momento en exclusiva para mí tras un día largo y muy vivido.
Hoy abrazo esta realidad.
DIARIO: UNO DE TANTOS (1)
Día 1

Los síntomas de esta enfermedad se antojan caprichosos. Aparecen de formas diferentes según la persona y evolucionan a su antojo.
De vez en cuando tengo atisbos de olfato y de gusto, leves y breves.
Ayer sentía la garganta y la boca en general como si se hubieran incrustado finos granos de arena por toda la superficie. Hoy casi ha desaparecido esa sensación. Desde anoche, muy de madrugada, comencé a sentir el aire que pasaba por la garganta en su camino hacia los pulmones se tornaba en frío y poco agradable y debajo del cuello, en la parte alta del pecho, podía visualizar la llama de un mechero encendido a poco gas.
El inicio de esas sensaciones provocaron pensamientos encadenados por la inquietud y el miedo a un empeoramiento progresivo. "La loca de la casa" que decía Santa Teresa, puede desbocarse en unos segundos. Entonces, súbitamente llegó a mi recuerdo la melodía de canción
Entre Tus manos
está mi vida, Señor.
Entre Tus manos
pongo mi existir.
Hay que morir,
para vivir.
Entre Tus manos
confío mi ser.
Sosegué mis pensamientos y preocupaciones con esa canción hecha oración repetida lentamente y una respiración pausada que me fueron llevando hacia el encuentro con el abrazo confiado en el Padre antes de quedarme dormida.
Al despertar, la "llama" en el pecho había crecido un poco y la sensación de ardor leve me ha estado acompañando buena parte del tiempo. El efecto del parancetamol ha tardado en hacerse notar pero poco a poco la sensación ha desaparecido por completo, aunque en estos momentos está regresando nuevamente. Hoy lo observo sin obsesionarme. Me han avisado de que no descuide los síntomas porque el coronavirus es muy traicionero.
Mantengo esa calma repitiendo mi oración de hoy: "Entre tus manos, está mi vida, Señor."
Muy temprano han ido a hacerse la PCR mis hijos y mi marido, mañana sabremos resultados. De momento no hay síntomas significativos y doy gracias por ello.
Si alguno estuviera contagiado se terminaría mi soledad, pero deseo profundamente que ninguno lo esté. Y eso teniendo en cuenta que lo más duro del día ha sido tener que decir que NO a cada uno de mis hijos cuando en diferentes momentos han venido a pedirme un abrazo.
El mundo sigue girando fuera y yo puedo actuar poco en él a pesar de sus reclamos, aunque voy buscando herramientas y recursos para ir resolviendo cuestiones.
Recibo continuos mensajes, llamadas, la presencia del resto de la familia en la distancia, los amigos, los compañeros....¡los alumnos! no voy a negar que los mensajes de mis alumnos me conmueven de especial manera. (¡Y cuánto me preocupa haber visto cómo se relajaban muchos de ellos en clase ante los posibles contagios una vez pasadas las primeras semanas del curso!)
Hasta el momento el tiempo se me está pasando de una forma inesperadamente fugaz.
Veremos qué tal transcurre la tarde...
A cada día le basta su afán. (Mt. 6, 34)
DIARIO: UNO DE TANTOS (0)
Día 0

En lo demás, poner soluciones, aprovechar las plataformas on line para seguir con mis clases, renunciar a algunos proyectos (el sábado me iban a grabar para el programa Testimonios con Isidro Catela en TVE2 como profe de Reli.... pipipi), cambiar el ritmo de las actividades y sobre todo, su formato.